17/9/21

El ibañismo: Un movimiento nacional y popular chileno

Por Saco

Carlos Ibáñez del Campo

Habiendo sido uno de los líderes de la juventud militar que en 1924 abrirá un nuevo capítulo en la política chilena con su sublevación antioligárquica y reformista social, y luego de un meteórico ascenso político que terminó con su encumbramiento como presidente en 1927 para instaurar una dictadura de corte reformista y corporativista, Carlos Ibáñez del Campo se convertirá en una de las figuras más destacadas de la política chilena de las décadas siguientes, llegando a fundar todo un movimiento populista en torno suyo años más tarde.

Pocos años después de la renuncia de Ibáñez a su primera presidencia (1931), nace como ideología, o más bien como movimiento inorgánico, el ibañismo. Ibáñez siempre había atraído en torno a sí a una constelación de intereses diversos que se expresaron en un principio con el apoyo o por lo menos la tolerancia de diversos partidos ya existentes hacia su presidencia (1927-1931).

Pero en el año 1938, y con miras a las próximas elecciones presidenciales a realizarse en octubre de ese año, comenzaron a aparecer por primera vez en el escenario político chileno partidos y organizaciones propiamente ibañistas.

Logo de la Alianza Popular Libertadora

La primera de estas organizaciones fue la Alianza Popular Libertadora (APL), aparecida en junio de 1938 mediante la fusión entre la Organización Ibañista (formada por ibañistas “químicamente puros”, que habían colaborado en el primer gobierno de Ibáñez, como Tobías Barros Ortiz y Agustín Vigorena), el Movimiento Nacional Socialista de Chile (que había sido fundado en 1932, inspirado en el fascismo europeo y dirigido por Jorge González von Marées y Carlos Keller) y la pequeña Unión Socialista de Chile (fundada en noviembre de 1937 a partir de un desprendimiento del Partido Socialista y dirigida por Ricardo Latcham y Amaro Castro Retamal).

Así, la APL levanta la candidatura del Gral. Ibáñez para la elección prevista para octubre de 1938. Sin embargo, el 5 de septiembre de 1938 ocurre un intento de golpe de estado por parte de jóvenes pertenecientes al Movimiento Nacional Socialista (llamados “nacistas”), que planeaban entronizar a Ibáñez. Estos toman el edificio del Seguro Obrero y otros puntos estratégicos de Santiago. Pero el golpe es rápidamente sofocado por el gobierno del liberal Arturo Alessandri, y se salda con el fusilamiento sumario de casi 60 militantes nacistas que se habían rendido, en lo que se conoció como Matanza del Seguro Obrero.

Como producto de este fallido intento de golpe, Ibáñez retira su candidatura y decide prestarle su apoyo al candidato de la izquierda, también opositora a Alessandri y agrupada en el llamado Frente Popular (integrado por los partidos Radical, Socialista, Comunista y otros), para hacerle frente al candidato alessandrista, Gustavo Ross.

Carabineros escoltan a los "nacistas" rendidos

En consecuencia, el candidato del Frente Popular, el radical Pedro Aguirre Cerda, con el apoyo de los ibañistas y nacistas, se impone en estas elecciones por estrecho margen (50,45% vs. 49,52% de Ross).

Luego de las elecciones, la APL deja de ser un frente electoral para convertirse en un partido político, y el Movimiento Nacional Socialista, por su parte, vira hacia la izquierda y se rebautiza como Vanguardia Popular Socialista (VPS), sufriendo algunas escisiones en el camino, por parte de quienes no están de acuerdo con el viraje: en 1938, el antiguo nacista Raúl Olivares Maturana funda el Partido Nacional Fascista, de corta vida (se extinguirá en 1940), y en 1940, otro ex-nacista, Guillermo Izquierdo Araya, funda el Movimiento Nacionalista de Chile, que en 1943 se reunificará con la VPS para formar el Partido Unión Nacionalista de Chile, dirigido por Juan Gómez Millas, y que finalmente confluirá en el Partido Agrario Laborista hacia octubre de 1945.

En paralelo al ibañismo civil, va creciendo también el ibañismo entre los militares, en general con un perfil más conservador que el populismo de los ibañistas civiles. En 1939, como protesta por la participación del Partido Comunista en el gobierno de Aguirre Cerda, el Gral. Ariosto Herrera da un intento de golpe conocido como el “Ariostazo”.

El ibañismo creciente va acumulando apoyos. En las elecciones parlamentarias de 1941, la APL logra ganar un diputado (de 147 totales en el hemiciclo), ocupando este escaño Jorge Bustos León, y en las siguientes parlamentarias de 1945 suman el apoyo de la Corporación Araucana, organización indigenista dirigida por Venancio Coñuepán, quien ocupa un escaño por la APL.

Venancio Coñuepán, dirigente indigenista de la Corporación Araucana y diputado ibañista en 1945

En la elección presidencial de 1942 Ibáñez es candidato presidencial nuevamente, esta vez apoyado por una “Coalición de Derecha” consistente en los partidos a los que se había enfrentado previamente (el Liberal y el Conservador) más la propia APL ibañista. Con estos apoyos, Ibáñez logra el 43,87% de los votos, que sin embargo no le alcanzan para derrotar a su rival, el radical Juan Antonio Ríos, candidato de la Alianza Democrática, que era la reedición del Frente Popular de 1938 bajo un nuevo nombre y ahora con apoyo de los liberales alessandristas, la cual obtuvo un 55,74% en esta elección.

En septiembre de 1945, la APL se fusiona con el Partido Agrario, un partido fundado en 1931 por agricultores del sur de Chile, conformando así el Partido Agrario Laborista (PAL), que se convertiría en el partido político ibañista más importante de los próximos años. Los años de 1945 a 1951 son años de paulatino crecimiento del ibañismo.

Bajo el liderazgo inicial de Jaime Larraín García-Moreno, el PAL tendrá al principio un perfil derechista. Para las elecciones presidenciales de 1946, los agrario-laboristas apoyan al candidato liberal, Fernando Alessandri (hijo de Arturo), quien obtendría el tercer lugar. El ganador de esas elecciones sería nuevamente el candidato de la Alianza Democrática, el radical Gabriel González Videla.

Jaime Larraín García-Moreno, dirigente del PAL

En septiembre de 1948 se dio otro intento de golpe de estado por parte de militares ibañistas, esta vez contra el gobierno de González Videla, que fue desbaratado antes de poder concretarse. Fue bautizado por la prensa como el “Complot de las patitas de chancho”, debido a que los conspiradores se reunían en un restaurante del sur de Santiago cuya especialidad era este plato. El jefe de la conspiración era el coronel de la Fuerza Aérea, Ramón Vergara Montero, quien tras ser descubierto fue condenado a cinco años de cárcel y al pago de una multa. Por su parte, Ibáñez casi llegó a ser condenado al destierro por 3 años. Sin embargo, en enero de 1949 la Corte Suprema lo absolvería de toda responsabilidad en la conspiración.

Según el historiador marxista chileno Luis Vitale, existían en ese momento dos corrientes entre los militares chilenos: la conservadora, proclive al alineamiento con EEUU, y la filo-nacionalista, o “antiyanqui”, inspirada por los movimientos nacionales y populares de América Latina dirigidos por militares y deseosa de emularlos. Se culpó también en su momento de participación en la conspiración al embajador peronista argentino, Luis Zervino, pero la supuesta participación argentina en los hechos no pasó de los rumores, y la investigación final negó cualquier “influencia extranjera”. Sin embargo, en el inconsciente colectivo chileno quedó la idea de que el peronismo intentaba adueñarse de Chile, y un fuerte espíritu antiperonista impregnaría las relaciones entre ambos países en los próximos años. Además, el recelo hacia el justicialismo argentino soslayaba la más relevante intromisión de los EEUU en la política chilena. De hecho, serán los servicios de inteligencia yanquis los que alertarán al gobierno de González Videla de la conspiración en marcha.

Ramón Vergara Montero, autor del "Complot de las patitas de chancho"

Sin embargo, también a principios de septiembre de 1948, se produjo un terremoto político que conmovió a la sociedad chilena. Se trató de la sanción de la Ley de Defensa de la Democracia, propuesta por el propio presidente González Videla, quien, traicionando a sus aliados comunistas y siguiendo directivas de los EEUU, prohibió de esta manera la existencia del Partido Comunista de Chile (era el pleno comienzo de la Guerra Fría, y Chile buscaba alinearse con aquel país en la nueva contienda).

Casi todos los principales partidos políticos chilenos se dividieron como producto de esa ley, entre los sectores que estaban a favor de la misma, y los que estaban en contra. Así, el Partido Radical, favorable a la ley, sufrió la escisión del Partido Radical Doctrinario, contrario a la ley. El Partido Socialista se dividió entre un sector mayoritario contrario a la ley, el Partido Socialista Popular, y uno minoritario favorable a la ley, que conservó el nombre de Partido Socialista de Chile. El Partido Democrático, viejo partido de raíces obreras, se dividió en Partido Democrático de Chile, favorable a la ley, y Partido Democrático del Pueblo, contrario a la ley. Finalmente, el Partido Conservador se dividió en una vertiente socialcristiana y contraria a la ley, el Partido Conservador Social Cristiano, y una favorable a la ley, el Partido Conservador Tradicionalista.

El presidente radical Gabriel González Videla, quien proscribió al comunismo

Esta reconfiguración del panorama político tuvo oportunidad de expresarse por primera vez en las elecciones parlamentarias de 1949. En torno a lo que quedaba del frente gubernista luego de la ruptura con el comunismo, se agruparon los radicales, los liberales, los conservadores tradicionalistas y el Partido Democrático de Chile, en un frente que se llamó Concentración Nacional, el cual obtuvo 44,61% del voto y 75 diputados.

Algunos partidos de la oposición se agruparon en un variopinto frente, llamado “Falange Radical Agrario Socialista”, que reunía a la Falange Nacional (antecesora directa del actual Partido Demócrata Cristiano), el Partido Radical Democrático (una escisión del Partido Radical previa a la escisión del Partido Radical Doctrinario), el Partido Socialista de Chile y el Partido Agrario Laborista. De estos, el más votado fue el PAL, que obtuvo 8,49% y 14 diputados (era la primera elección en la que participaba).

En esas elecciones participó por primera vez además un pequeño partido político ibañista nuevo, surgido ese mismo año: Acción Renovadora de Chile, que obtuvo un diputado, Jorge Meléndez Escobar.

En la misma elección también resultó elegido senador el propio Ibáñez, por el Partido Agrario Laborista.

Por su parte, las fuerzas escindidas de los partidos tradicionales con motivo de su rechazo a la Ley de Defensa de la Democracia concurrieron cada uno por su lado, obteniendo magros resultados con la excepción del Partido Conservador Social Cristiano, el cual obtuvo 21,5% de los votos y 31 diputados.

Lo curioso es que todos estos partidos políticos nacientes, con excepción del recién mencionado Partido Conservador Social Cristiano, se volverán ibañistas hacia 1951-1952. Una atmósfera de consenso general iba creándose en torno a la figura de Ibáñez como candidato cesarista “salvador” para las siguientes elecciones presidenciales de 1952 a ojos de gran parte de la sociedad chilena.

Ibáñez durante su campaña electoral de 1952

Ibáñez comenzó a ser visto como el “General de la esperanza”, que venía a barrer con la corrupción de la política tradicional. Así, adoptó como símbolo de su campaña la escoba, y, aun siendo un connotado anticomunista, prometió derogar la Ley de Defensa de la Democracia (conocida por la izquierda como “Ley maldita”), cosa que finalmente haría al llegar a la presidencia, en su último año de gobierno: 1958. Consiguió así el apoyo del Partido Socialista Popular (PSP), dirigido por Raúl Ampuero y Clodomiro Almeyda, el cual le prometió su respaldo en la elección de 1952 a cambio de la realización de reformas de carácter antioligárquico y antiimperialista.

Entre tanto, hacia 1945, Guillermo Izquierdo Araya y otros políticos fundarán una efímera agrupación secreta nacionalista, llamada “Renovación”, la cual se disolvió tras las elecciones presidenciales de 1946 para transformarse, a principios de 1947, en la logia “Los Cóndores”, dirigida por el propio Izquierdo. Los Cóndores fueron una sociedad secreta de carácter nacionalista que trató de infiltrarse en diversos estamentos de la política y la opinión pública. También tuvo contactos con otros movimientos nacionalistas y populistas de la región, particularmente con el peronismo. Izquierdo estuvo becado entre 1948 y 1949 por la Secretaría de Cultura del gobierno peronista argentino, beca que él aprovechó para establecer lazos con nacionalistas argentinos y bolivianos exiliados en ese país, como el mismísimo Víctor Paz Estenssoro, futuro presidente de Bolivia, con el objeto de fundar una suerte de “internacional nacionalista” de América del Sur. Los Cóndores se disolvieron hacia 1950, absorbidos por el ibañismo creciente.

Guillermo Izquierdo Araya

La trayectoria de Guillermo Izquierdo siempre estará ligada a conspiraciones pro-ibañistas. Integrado el PAL en torno a 1948 (partido que presidirá entre 1954 y 1957), y elegido senador por dicho partido en 1953, en agosto de 1951 se verá fuertemente implicado en el llamado “Complot de Colliguay”, una conspiración entre nacionalistas chilenos, socialistas populares e incluso comunistas para desestabilizar al impopular gobierno de González Videla. Se trató del autosecuestro de dos dirigentes sindicales, el socialista popular Edgardo Maas y el comunista Domiciano Soto, con el objeto de acusar al gobierno de su desaparición y generar una indignación pública que lo hiciera caer. El coche en que fueron trasladados los autosecuestrados pertenecía al propio Izquierdo, y el custodio de ambos era un cuadro del nacionalismo ibañista, Carlos Fellemberg. El complot fue desenmascarado y sus culpables condenados. Sin embargo, fueron indultados al subir Ibáñez al poder.

Ibáñez en el Complot de Colliguay

Mientras tanto, en 1951, el PAL sufría su primera escisión. Mientras que la dirección del partido y la mayor parte de sus militantes proponían la candidatura presidencial de Ibáñez para 1952, una facción disidente sostenía la candidatura del liberal Arturo Matte Larraín, por lo cual rompieron con el partido para formar el Movimiento de Recuperación Doctrinaria (con Julián Echavarri y Jaime Larraín), que en 1954 se convertiría en el Partido Nacional Agrario.

Los partidos más fuertes que apoyaron a Ibáñez en la elección presidencial de 1952 fueron el PAL y el PSP, pero entre 1951 y 1952 surgió toda una constelación de pequeños partidos que también apoyaban su figura, en lo que constituyó una verdadera “marea ibañista”:

Lo apoyaron el Partido Femenino de Chile, de María de la Cruz Toledo, y una escisión del mismo, el Partido Progresista Femenino, de Mary Hamuy Berr, surgido en 1951.

María de la Cruz, feminista y senadora ibañista

En 1952 surgió el Partido Nacional Cristiano, como escisión ibañista del Partido Conservador.

También lo apoyó la Corporación Araucana de Venancio Coñuepán, quien en 1952 constituyó el Partido Nacional Araucano, que logró obtener dos diputados bajo las listas del Partido Nacional Cristiano: Esteban Romero Sandoval y José Cayupi.

También en 1952 surgen el Movimiento Nacional Ibañista, como escisión del PAL, y dirigido por Manuel Videla Ibáñez, Rubén Hurtado O’Ryan, Jorge Lavandero y Guillermo Pérez de Arce, la Unión Nacional de Independientes, dirigida por el izquierdista Baltazar Castro, quien llegará a presidir la Cámara de Diputados entre 1953 y 1955, y el Movimiento Nacional del Pueblo, del coronel ibañista Ramón Álvarez Goldsack, quien más tarde, con el ibañismo ya en descomposición, fundará los Comandos Populares para apoyar la candidatura del liberal Jorge Alessandri en la elección presidencial de 1958.

Apoyaban a Ibáñez, además, la ya mencionada Acción Renovadora de Chile, el Partido Laborista (una antigua escisión del Partido Agrario en 1941), y los ya mencionados Partido Democrático del Pueblo y Partido Radical Doctrinario.

Con todo este variopinto apoyo, Ibáñez logró ganar las elecciones presidenciales de septiembre de 1952 con el 46,79% de los votos, muy lejos de su rival principal, el derechista Arturo Matte Larraín, quien obtuvo un 27,81%.

Clodomiro Almeyda, socialista popular y Ministro de Trabajo de Ibáñez

El PAL y el PSP conformaron el grueso del primer gabinete de Ibáñez. El PSP ocupó el Ministerio de Trabajo, con Clodomiro Almeyda. Desde allí se apoyó la fundación de la Central Única de Trabajadores (CUT), en 1953. También llegó a ocupar el PSP la cartera de Hacienda, entre junio y octubre de ese mismo año, con el economista Felipe Herrera Lane, quien a la postre más tarde sería gerente del Banco Central de Chile hasta 1958, director del FMI brevemente y luego presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (1960-1970).

Felipe Herrera, socialista popular y Ministro de Hacienda

Sin embargo, el apoyo del PSP al gobierno de Ibáñez terminó en octubre de 1953, pasando directamente a la oposición en 1955, y acabando por reunificarse con el Partido Socialista de Chile en 1957. El apoyo inicialmente masivo de Ibáñez se iba desgranando poco a poco.

El PAL pasó a estar dirigido en 1953 por Rafael Tarud, abogado de ascendencia palestina que le daría al partido un carácter más populista y progresista. Pero en 1954, una facción del PAL opositora a la directiva de Tarud se separó del partido para formar el “Partido Agrario Laborista Recuperacionista”, el cual dos años después se fusionaría con el Partido Nacional Agrario (la anterior escisión del PAL) para formar el Partido Nacional (1956-1958). Perdió así el PAL 11 de sus 29 diputados electos en 1953 y un senador.

Rafael Tarud, dirigente del Partido Agrario Laborista

En las elecciones parlamentarias de 1953 el ibañismo estaba en su mejor momento y obtuvo un éxito rotundo, que no alcanzó, sin embargo, para otorgarle mayoría en el Congreso. Esto se debió principalmente a que el ibañismo concurrió dividido a esas elecciones, con las diferentes organizaciones agrupadas principalmente en dos grandes frentes:

La Alianza Nacional del Pueblo (ANAP), que reunía a los partidos ibañistas más fuertes (el PAL, el PSP, el Partido Democrático del Pueblo, el Partido Radical Doctrinario y el Partido Progresista Femenino) y la Federación Nacional de Fuerzas Ibañistas (FENAFUI), que agrupaba a la Unión Nacional de Independientes, la Acción Renovadora de Chile, el Partido Nacional Cristiano, el Partido Femenino de Chile, el Partido Laborista y el Movimiento Nacional Ibañista.

Estaba, además, el Movimiento Nacional del Pueblo (MONAP), que no se plegó a ninguna de estas dos alianzas y concurrió a las elecciones por separado, ganando sólo un diputado.

Todos los partidos tradicionales, especialmente el radical, descendieron bruscamente en votos, y así la ANAP obtuvo en total 31,05% y 57 diputados, mientras que la FENAFUI obtuvo 14,77% y 15 diputados, y el MONAP obtuvo 2,41% y un diputado, como ya se mencionó antes.

En total, el ibañismo consiguió 73 diputados de un total de 147 (faltándole uno para tener mayoría), y 11 senadores de los 25 que se renovaban ese año.

Resultados de la Elección Parlamentaria de 1953

Pese a no contar con mayoría en el Congreso, en la primera mitad de su gobierno, Ibáñez logró impulsar algunas medidas populares, como la asignación familiar obrera, el salario mínimo agrícola o la indemnización por años de servicio. Además concretó otras medidas de fortalecimiento de la acción estatal sobre la economía: se creó el Banco del Estado, se aumentaron las atribuciones del Banco Central para ejercer control sobre el crédito, se creó el INACO (que tenía como finalidad intervenir en el comercio interno), se formó la Superintendencia de Abastecimiento y Precios para lograr el control de precios, se avanzó con la electrificación de FFCC del Estado, y se dio impulso y financiamiento a diversas empresas productivas estatales ya existentes (Empresa Nacional de Petróleos, Empresa Nacional de Fundiciones, Industria Azucarera Nacional, y Empresa Nacional de Electricidad).

Otro de sus logros fue la política integracionista latinoamericana, que se plasmó en el Tratado de Unión Económica entre Chile y Argentina, en julio de 1953, que además se dejaba abierto a la eventual incorporación de otros países de la región. Esta etapa estuvo signada por la apoteótica visita oficial de Perón a Santiago de Chile y la correspondiente visita de Ibáñez a Buenos Aires.

Abrazo entre Perón e Ibáñez en 1953

Pero para comienzos de 1954 ya se notaban una serie de problemas que anticipaban la pronta debacle del ibañismo que había triunfado con tanto ímpetu en 1952. Además de las deserciones de antiguos partidarios, empezando por el PSP, la inflación, heredada de los gobiernos radicales, hacía mella en la popularidad del gobierno al escalar a niveles históricos del 72% en 1954 (en 1955 llegaría al 86%). El consiguiente encarecimiento del costo de vida fue fermento para la agitación sindical. La CUT, dirigida por Clotario Blest, estaba dominada por la izquierda. El gobierno nunca supo echar raíces en el movimiento obrero, así que este se mantenía como una fuerza opositora y un importante agente de desestabilización. Para 1954 ya habían estallado varias huelgas generales.

Por su parte, los partidos tradicionales (estos eran el Partido Conservador Tradicionalista, el Partido Conservador Social Cristiano, la Falange Nacional, el Partido Liberal, el Partido Radical, el Partido Socialista y el proscripto Partido Comunista), aunque debilitados tras las derrotas de 1952 y 1953, mantuvieron una férrea oposición al gobierno y, aprovechando que tenían mayoría en ambas cámaras, desgastaron al ibañismo mediante una estrategia obstruccionista permanente.

Es en este contexto que aparece en escena una logia secreta formada dentro de las Fuerzas Armadas chilenas, con la propuesta de clausurar el Congreso e instaurar un gobierno autoritario encabezado por Ibáñez. Se trata de la Línea Recta.

La Línea Recta tiene su antecedente más inmediato en otra logia militar ibañista, surgida a fines de 1950, en plena efervescencia del ibañismo creciente, denominada PUMA (Por Un Mañana Auspicioso) y dirigida por los coroneles Abdón Parra Urzúa y Benjamín Videla Vergara, que tenía por objeto servir de apoyo a Ibáñez ante un eventual desconocimiento de su victoria electoral en las siguientes elecciones presidenciales. Pero, a diferencia de PUMA, que había aparecido en el momento de auge y optimismo del movimiento ibañista, la Línea Recta aparecía en un momento de grave crisis de gobernabilidad.

Benjamín Videla Vergara, leal ibañista y dirigente de PUMA

La Línea Recta estaba integrada, entre otros, por los coroneles Fernando Munizaga, Eleuterio Ramírez y Renato de la Cerda, los generales Eduardo Yáñez, Ramón Salinas y Raúl Araya, el mayor Blasko Ostoic, el capitán Hugo Barros y los comandantes de la Fuerza Aérea Óscar Squella y Fernando Zilleruelo, y se proponía terminar con el rol conservador y paralizante del Congreso para permitirle a Ibáñez, mediante un autogolpe, cumplir con su programa de gobierno. Incluso hablaban de “devolver la plena vigencia a la revolución de 1924”, la cual, recordemos, había hecho otro tanto durante la primera presidencia de Alessandri.

Muy influidos por el peronismo entonces en auge en el país vecino (el capitán Barros llegó a definirse públicamente como un “descamisado con uniforme”), los oficiales de la Línea Recta, si bien eran golpistas, no albergaban propósitos reaccionarios u oligárquicos, e incluso llegaron a buscar alianzas con el Partido Socialista Popular y con la CUT. Sin embargo, no eran tan radicales y antiimperialistas como el justicialismo argentino, y no iban tan lejos en sus planteamientos, limitándose en su programa a proponer reformas moralizantes contra la corrupción de los partidos y del empresariado, frenar la inflación y gobernar con austeridad en los gastos del Estado, sin proponerse la movilización de masas.

Sin embargo, la Línea Recta se convirtió en un escándalo nacional cuando trascendió que el 25 de febrero de 1955 Ibáñez había recibido a sus dirigentes personalmente en su casa. A partir de allí, la prensa amarillista y el Congreso recrudecieron en su tenaz campaña opositora, llegándose incluso a formar un Comité parlamentario para investigar la influencia peronista en Chile, a la manera de McCarthy. Tras la renuncia de varios generales opositores en protesta por la “politización” de las FFAA que promovía el ibañismo, y tras el inicio de una investigación formal por parte de la justicia militar, los planes de la Línea Recta terminaron naufragando, sin que Ibáñez se atreviera nunca a dar el tan ansiado autogolpe.

Carlos Ibáñez del Campo en su primera presidencia

A partir de allí, el gobierno de Ibáñez se convierte en una cáscara vacía y el ibañismo comienza a decaer bruscamente. Para frenar la inflación, Ibáñez decidió seguir las recomendaciones de la Misión Klein-Saks, unos asesores financieros norteamericanos, y aplicar medidas de austeridad que generaron aún más descontento popular, plasmado en sucesivas huelgas que culminaron en la sangrienta “Batalla de Santiago” de abril de 1957.

Esto se vio reflejado en las elecciones parlamentarias de 1957. Allí el ibañismo, ya en proceso de disgregación, sufrió una derrota aplastante. El PAL, siendo casi la única fuerza con representación parlamentaria que aún sostenía al gobierno, pasó de haber ganado 29 diputados en 1953, a tener sólo 10.

Luego de esta derrota, el PAL se dividiría nuevamente entre un sector anti-ibañista, dirigido por Julio von Mühlenbrock, y un sector leal a Ibáñez, encabezado por Blas Bellolio, Jorge Aravena y Óscar Jiménez Pinochet. Este último sector fue expulsado del partido por la directiva a cargo de von Mühlenbrock, por lo cual formaron el “Partido Agrario Laborista Recuperacionista”, apropiándose del nombre de la ya disuelta escisión anti-ibañista de 1954.

Logo del Partido Agrario Laborista

En 1958, el último año de gobierno de Ibáñez, se acaba el ibañismo propiamente dicho. Ibáñez morirá en 1960, al poco tiempo de dejar la presidencia. Sin embargo, lo que podríamos llamar “post-ibañismo” tendrá sendas proyecciones hasta bien entrada la década de 1980. En lo inmediato, los mayores beneficiarios de la disgregación del ibañismo en la elección presidencial de 1958 fueron la Democracia Cristiana, con la candidatura de Eduardo Frei Montalva siendo apoyada por el PAL y el Partido Nacional; la candidatura de Salvador Allende por el FRAP (Frente de Acción Popular), apoyada por ex-ibañistas del antiguo PSP (ahora reintegrados al Partido Socialista), la facción mayoritaria del Partido Radical Doctrinario y el Partido Democrático (en el que se había ya reintegrado el Partido Democrático del Pueblo); y la candidatura derechista de Jorge Alessandri, que fue apoyada por los Comandos Populares de Ramón Álvarez Goldsack y por la Alianza de Partidos y Fuerzas Populares, que reunía a partidos ibañistas pequeños como la facción del Partido Radical Doctrinario dirigida por el ex-Ministro del Interior de Ibáñez, Arturo Olavarría, el Partido Social Cristiano (sucesor inmediato del Partido Nacional Cristiano), el Partido Agrario Laborista Recuperacionista, el Movimiento Nacional del Pueblo (MONAP) y el Movimiento Republicano de Manuel Videla Ibáñez, que era un partido sucesor del Movimiento Nacional Ibañista creado en 1956.

También en 1958, luego de la elección presidencial, se funda el Partido Nacional Popular (PANAPO), a partir de la fusión de los partidos ex-ibañistas que habían apoyado a Frei en dicha elección: el Partido Nacional y el Partido Agrario Laborista. En 1960, la facción mayoritaria del PANAPO entrará a formar parte de otro partido post-ibañista: el PADENA (Partido Democrático Nacional), integrado por la fusión con diversos partidos e individuos con pasado ibañista, como el Partido Democrático y una facción del Partido Radical Doctrinario.

Logo del PADENA, repite la simbología del yunque y la estrella, asociados al agrariolaborismo

El PADENA estará integrado principalmente por antiguos cuadros del agrariolaborismo y del Partido Democrático del Pueblo, como Rubén Hurtado O’Ryan, Luis Pareto, Rafael de la Presa, Esteban Leyton, Jorge Aravena, Jorge Lavandero, Javier Lira Merino, Óscar Jiménez Pinochet, Juan Tuma Masso, Luis Minchel, José Oyarzún y Humberto Martones.

Entre tanto, una facción minoritaria del PANAPO, entre los que estaba Blas Bellolio, conservará ese nombre hasta 1963, cuando se integrará en Acción Nacional, dirigida también por antiguos cuadros del nacionalismo filo-ibañista, como Jorge Prat Echaurren (ex-Ministro de Hacienda de Ibáñez), Tobías Barros Ortiz (un leal ibañista de la primera hora que había sido, entre otras cosas, Ministro de Defensa y de Relaciones Exteriores en la segunda presidencia de Ibáñez) y Sergio Onofre Jarpa. Finalmente, esta facción más derechista del ibañismo se terminará fusionando en 1966 con el Partido Conservador, el Partido Liberal y los Comandos Populares para formar el Partido Nacional (no confundir con el partido del mismo nombre existente entre 1956 y 1958), que acabará siendo una gran fuerza de oposición al gobierno de Allende (1970-1973) y aportará cuadros al pinochetismo luego del golpe de 1973.

Jorge Prat Echaurren, nacionalista, ex-Ministro de Hacienda de Ibáñez y fundador de Acción Nacional 

Por su parte, los integrantes del PADENA seguirán una trayectoria más progresista. En 1963, Rafael de la Presa, Javier Lira Merino, Jorge Lavandero y Rubén Hurtado O’Ryan se escindirán de él para formar Nueva Izquierda Democrática, integrada un año más tarde en un nuevo partido llamado Democracia Agrario Laborista, dirigida por Benjamín Videla Vergara, que apoyará la candidatura de Frei para 1964, y terminará integrándose completamente en el Partido Demócrata Cristiano.

Del PADENA también se desprenderá en 1967 una facción centroizquierdista, dirigida por Luis Fernando Luengo, Juan Tuma Masso, Esteban Leyton, Humberto Martones y Óscar Jiménez Pinochet, bautizada “Partido Social Demócrata”, que terminará integrándose en la Unidad Popular y apoyando la candidatura de Allende en 1970. Óscar Jiménez, que había empezado su carrera política como un “nacista”, acabará siendo Ministro de Salud del gobierno de Allende.

Otros elementos con pasado ibañista que apoyarán al gobierno de Allende serán los de Acción Popular Independiente, dirigida nada menos que por el antiguo presidente del PAL, Rafael Tarud, e integrada, entre otros, por Alfonso David Lebón, que será luego Ministro de Minería durante el gobierno de la UP.

Alfonso David Lebón, antiguo ibañista y Ministro de Minería de Allende

Mientras que el Partido Social Demócrata se disolverá en 1972 dentro del Partido Radical, lo que quedaba del PADENA se dividirá, luego del golpe pinochetista, entre una facción liderada por Apolónides Parra, partidaria de la dictadura militar, y una facción opositora, liderada por Luis Minchel y Wolfgang Prieur. Ambas desaparecerán de la escena política entre 1986 y 1988.

También apoyan a Allende, en años anteriores a su llegada a la presidencia, la Vanguardia Nacional del Pueblo, dirigida por Baltazar Castro (antiguo diputado ibañista de izquierda, perteneciente a la Unión Nacional de Independientes), que se declaraba “nacionalista y socialista” e integrará el FRAP allendista para las elecciones presidenciales de 1958 y 1964.

Baltazar Castro

El propio PADENA también integró el FRAP durante un breve tiempo, apoyando la candidatura presidencial de Allende en 1964, y el Partido Agrario Laborista Recuperacionista será revivido brevemente en 1963 por Emilio Condell Stone, también para apoyar a Allende en las elecciones del año siguiente.

Como se puede observar, la disolución del ibañismo nutrió las filas tanto de la derecha (principalmente a través de la fusión de ciertos elementos en el Partido Nacional), como del centro (Partido Demócrata Cristiano) y la izquierda (FRAP y UP), y no benefició solamente a la derecha, como prejuiciosamente se pensó en algún momento.

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