(Concepción, 16 de noviembre de 1912 – Santiago, 19 de septiembre de 1994) fue un pensador y teórico socialista chileno, que contribuyó a darle un cariz nacional y latinoamericanista al Partido Socialista de ese país.
De origen judío y de profesión abogado (graduado en la Universidad de Concepción), se dedicó además al periodismo y a la escritura.
Originalmente comunista, fundó el grupo “Avance” en su universidad en 1931. Ese mismo año se suma a la corriente de Manuel Hidalgo (denominada Izquierda Comunista) que se escinde del Partido Comunista de Chile por divergencias con la línea de “clase contra clase” que propugnaba en ese entonces la Internacional Comunista, contraria a realizar alianzas con fuerzas no estrictamente “proletarias”. Con el tiempo, esta escisión irá tomando una línea trotskista, lo que influirá en la formación ideológica de Waiss. Hacia 1936, esta corriente se une al Partido Socialista de Chile (fundado en 1933), y con ello Waiss pasa a ser militante de dicho partido.
En 1948 el Partido Socialista de Chile, como muchos otros partidos del espectro político nacional, se divide a raíz de discrepancias con respecto a la Ley de Defensa de la Democracia, que proscribía al Partido Comunista. Un sector mayoritario del PS, pro-comunista, pasa a formar el Partido Socialista Popular (PSP), cuyo Comité Central él integra.
Lo que es curioso es que, pese a haberse originado como una facción pro-comunista, el PSP en los años subsiguientes se fue acercando, no a la izquierda tradicional, si no al nacionalismo antiimperialista y al socialismo nacional.
Esta tendencia no era del todo novedosa, y se encontraba presente desde la fundación misma del Partido Socialista de Chile, gracias a la influencia de los exiliados apristas peruanos y su pensamiento indoamericanista. Pero en la década de 1950 se va a profundizar y radicalizar mucho más. En este proceso Óscar Waiss jugó un rol fundamental.
Esta situación se veía reforzada por el impacto generado por las luchas de liberación anticolonial y la postura de permanente crítica que el Partido tuvo hacia la Unión Soviética, la cual también había estado presente desde el origen del Partido Socialista de Chile, ya que desde el manifiesto de Marmaduke Grove que dio origen a la efímera República Socialista de 1932 se marcaban distancias con respecto al “sovietismo ruso”.
Este interés y esta búsqueda de experiencias socialistas que no estuvieran alineadas con la esfera soviética se manifestaron en la admiración que despertó en el PSP el modelo socialista yugoslavo, llegando los socialistas chilenos a publicar textos de intelectuales comunistas yugoslavos y a intercambiar visitas con delegaciones de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. Uno de estos textos, publicado en el periódico oficial del PSP, fue “El sentido nacional del socialismo”, de Boris Ziher, profesor de marxismo en la Universidad de Belgrado, y otro fue el libro La democracia socialista en la práctica yugoslava, de Edvard Kardelj, uno de los principales dirigentes comunistas de Yugoslavia en ese entonces, editado en español por la editorial del PSP, Prensa Latinoamericana. Pero quizás la publicación más relevante para la divulgación en Chile de la experiencia socialista yugoslava fuera el libro de Óscar Waiss, Amanecer en Belgrado, de 1956, el cual relata un viaje que realizó a ese país en 1955.
Pero más allá de estos lazos con Yugoslavia, los dirigentes e ideólogos del PSP comenzaron a desarrollar también una afinidad creciente con los fenómenos políticos de índole nacionalista popular, aunque no fueran socialistas, que se daban por esos años en diferentes partes del tercer mundo y, especialmente, en América Latina.
Así, por ejemplo, los socialistas populares vieron en el peronismo argentino una forma de movimiento de liberación, y destacaban la necesidad de no caer en los mismos errores que los socialistas argentinos, quienes, debido a su obstinado antiperonismo y a sus tendencias europeizantes y liberales, habían perdido el apoyo del movimiento obrero.
También se forjaron crecientes contactos con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) boliviano. Juan Lechín, líder sindical boliviano y dirigente del ala izquierda del MNR, jugó un papel fundamental. Durante su exilio en Chile desde 1949, Lechín fue invitado a exponer en el Comité Central del Partido y se transformó en un nexo entre el PSP y el MNR.
No es de extrañar entonces que el órgano oficial del PSP, que se editó entre diciembre de 1949 y el mismo mes de 1955, llevara el nombre de La Calle, quizás a emulación del periódico boliviano del mismo nombre que fungía como trinchera del MNR. Desde dicho periódico, a la sazón dirigido por Waiss, se les dio espacio a dirigentes de movimientos nacionalistas y antiimperialistas latinoamericanos exiliados en Chile, así como a noticias sobre movimientos nacionalistas de todo el mundo. El propio Lechín escribió artículos para La Calle.
En esta misma línea, los socialistas populares manifestaron su admiración por los gobiernos de Arévalo y Árbenz en Guatemala, y también reforzaron sus históricos vínculos con el Partido Aprista Peruano. Óscar Waiss llegó a declarar que “las experiencias de Bolivia y Guatemala” iluminaban la ruta para los otros pueblos.
Al mismo tiempo, los socialistas populares manifestaron asimismo su adhesión a los procesos de descolonización en Asia y África, así como al nasserismo en Egipto. En un editorial de 1952 en el diario La Calle, se defendían las luchas de descolonización:
“Desde el estrecho de Gibraltar hasta el mar de la China, unidos por el hilo invisible de la rebelión anti-imperialista y el repudio de los viejos sistemas coloniales defienden las poblaciones activas de Marruecos, Egipto, Irán, Península Malaya e Indochina el derecho, reconocido en teoría por el mundo de occidente, pero negado en la práctica, del gobierno propio y la nación soberana.”
Pero no era sólo en el plano internacional donde se manifestaba esta nueva línea política del PSP. Ésta se notaba también en su acercamiento a otras fuerzas de carácter nacionalista en Chile, aglutinadas en torno al movimiento ibañista. Los socialistas populares justificaron su apoyo a la candidatura de Carlos Ibáñez del Campo en 1952 sosteniendo la necesidad de garantizar una conducción socialista para un proceso que de otra manera era inorgánico, difuso y falto de una doctrina clara. Este apoyo del PSP a Ibáñez no fue del todo unánime, y generó la escisión de unos pocos dirigentes descontentos, encabezados por Salvador Allende, quien fundó entonces el Movimiento de Recuperación Socialista que, en alianza con los comunistas, levantó su candidatura para las elecciones presidenciales de 1952. Sin embargo las críticas de Allende fueron desestimadas por el grueso de los dirigentes del PSP como pequeñoburguesas, liberales y europeizantes. El PSP llegó a tener varios ministros en los gabinetes de la primera etapa de la administración Ibáñez (1952-1958), hasta que se retiraron del gobierno hacia fines de 1953 debido a su desilusión por el incumplimiento de las promesas de campaña.
En la utilización por el PSP del término “nacionalismo popular” tuvo una influencia importante la lectura del libro La rebelión de los pueblos débiles, del socialista colombiano Antonio García Nossa. Esta obra fue reeditada en Chile por la editorial del PSP, y analizada y comentada por los dirigentes socialistas populares.
Pero fue Óscar Waiss el que se ocupó más intensamente de desarrollar una justificación racional para la vinculación entre socialismo y nacionalismo.
Polemizando sobre todo con los comunistas chilenos, hizo un llamado a valorar las condiciones locales de la lucha antiimperialista en Latinoamérica, y a aprovechar el potencial de movilización del nacionalismo popular.
Waiss sintetizó estas ideas en su libro Nacionalismo y socialismo en América Latina, editado por Prensa Latinoamericana en 1954.
En 1956 fue brevemente relegado a Pisagua por apoyar una huelga general.
Luego trabajó como abogado y columnista del diario Clarín, y hacia 1970, el gobierno de Allende lo nombró director del diario La Nación.
En 1961 fue expulsado del Partido Socialista por divergencias con la directiva, y en 1965 participó de la fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y militó brevemente en sus filas.
Durante la dictadura de Pinochet, Waiss estuvo detenido durante varios meses en el Estadio Nacional, y luego se exilió en la República Democrática Alemana y más tarde en la Alemania Federal.
Falleció de un ataque cardíaco en septiembre de 1994, a los 81 años.
Bibliografía
- FERNÁNDEZ ABARA, Joaquín. “Nacionalismo y Marxismo en el Partido Socialista Popular (1948-1957)”, Revista Izquierdas, nº 34, jul. 2017, Santiago.
- Wikipedia – Óscar Waiss
- LINEADEFLOTACION - Blog de Jorge Bravo Tesseo. “Oscar Waiss, ‘firme junto al pueblo’”. 10 de noviembre de 2006.
