17/2/21

Referentes: Theodor Lohmann

 

Theodor Lohmann (18 de Octubre de 1831 – 31 de agosto de 1905), fue un reformador social alemán y arquitecto del sistema de seguridad social alemán creado bajo el gobierno de Otto von Bismarck. Fue siempre un defensor de la legislación social.

Siendo el séptimo de ocho hermanos en un hogar luterano rural en el Reino de Hannover, Lohmann era un hombre religioso que desde temprano fue influenciado por el movimiento luterano de Ludwig Harms, llamado “el gran despertar”.

Asistió a la escuela secundaria de Celle. Desde 1850 estudió jurisprudencia y ciencia política en la Universidad de Gotinga, en donde también entró en contacto con la Misión Interior (una organización evangelista), lo cual lo llevó a escribir su primera tesis: Comunismo, socialismo, cristianismo. Esta tesis recibió gran atención de los académicos por su propuesta de una reforma profunda de la sociedad en línea con las emergentes teorías socialistas.

En 1855, Lohmann ingresó a trabajar como funcionario del Reino de Hannover, y a lo largo de los años se desempeñó en diferentes puestos de la administración real.

En 1869, Lohmann participó en el primer sínodo evangélico-luterano de Hannover. Junto con el teólogo Gerhard Uhlhorn, jugó un rol importante en el establecimiento de la Asociación Evangélica y la Stephanstift, una institución creada en 1869 en Hannover para la promoción de la libertad religiosa.

En 1862 se casó con Louise Sophie Elisabeth Wyneken, con quien tuvo tres hijos.

Durante la Guerra Austro-Prusiana, el Reino de Hannover fue ocupado por las tropas prusianas en 1866, y se convirtió en una provincia de Prusia. En 1871 Lohmann y su familia se mudaron a Berlín, donde él asumió una posición en el Ministerio de Comercio prusiano. Allí trabajó en asuntos concernientes a los trabajadores industriales. En este puesto, participó de la creación de numerosas leyes, incluyendo la enmienda del Acta de Regulación del Comercio y la Industria Alemanes, la cual introdujo por primera vez la inspección fabril.

En 1880, Lohmann fue transferido al Ministerio del Interior. Allí jugó un rol crucial en apoyar la legislación promovida por el Canciller Otto von Bismarck que establecía el sistema de seguridad social alemán, el primer sistema de su tipo en el mundo. Las ideas de Lohmann, sin embargo, eran diferentes de las de Bismarck. Mientras que Bismarck buscaba utilizar el programa de seguridad social para afirmar el viejo orden de la aristocracia junker prusiana, el socialismo cristiano de Lohmann buscaba encontrar un equilibrio entre los defensores del viejo orden y el creciente brío revolucionario de los trabajadores alemanes.

Lohmann trató de avanzar más allá de los límites del sistema de seguridad social bismarckiano, proveyendo a la clase obrera de un código de protección de los derechos del trabajo, y alentando su participación en las actividades comunales, para así satisfacer sus justos deseos de igualdad.

Las ideas de Lohmann eran compartidas por otros grupos de reforma social, como el católico Partido del Centro, la Asociación Nacional Social de Friedrich Naumann, el Sindicato de Obreros Evangélicos y los así llamados “socialistas de cátedra”, fundadores de la Asociación para la Política Social. Pero estos grupos se encontraron con la oposición del Emperador, quien, luego de un período de coqueteo con ellos, los apartó gradualmente de sus cargos.

Después de abandonar la administración prusiana, Lohmann se dedicó a apoyar a la Misión Interior y la obra misionera tradicional, entre otras cosas en la Sociedad para el Avance del Cristianismo entre los Judíos. Se desempeñó como presidente de esta sociedad entre 1876 y 1898. También trabajó en la Sociedad para el Avance de las Misiones Evangélicas entre los No-Creyentes, y en 1880 se convirtió en miembro del Comité Central para la Misión Interior de la Iglesia Evangélica Alemana, siéndolo hasta su muerte en 1905.

En 1885, Lohmann escribió un reporte titulado La función de la Iglesia y de su Misión Interior en relación con los conflictos económicos y sociales del presente. Se dice que este reporte anticipaba mucho de lo que diría seis años más tarde el Papa León XIII en su encíclica Rerum Novarum, así como la doctrina del reformador socialcristiano alemán más destacado de la siguiente generación, Friedrich Naumann.

Luego del cese de Bismarck como Canciller alemán en 1890, Lohmann fue otra vez incorporado a la administración pública alemana por el nuevo Ministro de Comercio, Hans Hermann von Berlepsch, con la misión de extender la legislación obrera alemana. Desde allí dirigió la Conferencia Internacional sobre la Protección de los Trabajadores, realizada en Berlín. Luego estuvo involucrado en otra enmienda al Acta de Regulación del Comercio y la Industria, la cual trajo nuevas mejoras para los trabajadores, como la prohibición del trabajo nocturno para las mujeres y los menores de edad. En 1900 fue promovido a Director de Comercio en el Ministerio de Comercio, y en 1904, en ocasión de su 50 aniversario en la administración estatal, se le galardonó con la Wilhelmsorden.

Murió el 31 de agosto de 1905, a la edad de 73 años, en Tabartz, Turingia.

1/2/21

Referentes: Germán Busch

Germán Busch Becerra (23 de marzo de 1904 – 23 de agosto de 1939) fue un militar boliviano, héroe de la Guerra del Chaco, que se desempeñó como presidente de Bolivia, primero interinamente por seis días en 1936, y luego por dos años, desde julio de 1937 hasta agosto de 1939.

Realizador del golpe de estado de 1936 que derrocó a los viejos partidos liberales y llevó al poder, primero, al Cnel. David Toro y luego a él mismo, Germán Busch fue el iniciador del llamado “socialismo militar”, una reacción a la decadencia política y social posterior a la derrota de Bolivia en la Guerra del Chaco. De esta manera, influyó profundamente en toda la historia de boliviana posterior, siendo un precursor de la Revolución Boliviana de 1952 realizada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), el cual había tenido sus orígenes entre los partidarios civiles de dicho “socialismo militar”.

Se suicidó estando en el gobierno, al verse acorralado por la oposición de la “rosca” (oligarquía) minera, a la cual había intentado someter sin éxito al control del Estado.

Comienzos de su vida

Nació el 23 de marzo de 1904, siendo hijo de Pablo Busch, un médico e inmigrante alemán, y de Raquel Becerra, quien tenía ascendencia italiana.

Durante mucho tiempo, el lugar de nacimiento de Germán Busch estuvo en disputa, con algunos historiadores apuntando a San Javier, en el departamento de Santa Cruz, y otros a El Carmen de Itenez, en el departamento del Beni. Según un testimonio de unos de sus descendientes, basado en el testamento de Pablo Busch, su nacimiento habría sido en San Javier.

Durante su infancia, su padre volvió a Alemania, y Busch vivió con su madre en Trinidad, Beni. En 1922, a la edad de 18 años, ingresó al Colegio Militar del Ejército en La Paz, en donde obtuvo el rango de Subteniente de Caballería en 1927. En 1931 fue ascendido a Teniente y obtuvo la Orden del Cóndor de los Andes por su expedición a las misiones de San Ignacio de Zamucos en el Chaco.

Guerra del Chaco

En septiembre de 1932 estalló la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Busch participó en el primer enfrentamiento de ese conflicto, la Batalla de Boquerón. Durante la Batalla de Gondra, salvó a una división entera de una certera destrucción, así como a su propio regimiento de caballería, a quienes ayudó a escapar del sitio de Campo Vía. Sería promovido a Capitán por su valentía luego de la Batalla de Boquerón.

Siendo Mayor, fue el principal ejecutor del golpe de estado contra el presidente Daniel Salamanca el 27 de noviembre de 1934, en medio de la guerra y a sólo 12 km. del frente. La razón de esto eran las disputas de poder entre el alto mando militar boliviano y Salamanca acerca de la conducción de la guerra y los ascensos. Cuando Salamanca decidió viajar en persona al teatro de operaciones para destituir al Gral. Enrique Peñaranda, los principales líderes del Ejército Boliviano ordenaron su derrocamiento. El Mayor Busch, bajo las órdenes del Cnel. David Toro, rodeó la residencia del presidente y forzó su renuncia. Salamanca fue reemplazado por su vicepresidente, el liberal José Luis Tejada Sorzano.

Ascenso político

El golpe de 1936

Una vez terminada la guerra, con la derrota de Bolivia, un sentimiento de crisis nacional embargaba a la mayoría de la sociedad. Los partidos tradicionales (el Partido Liberal, el Partido Republicano Genuino y el Partido Republicano Socialista) fueron vistos como responsables de la derrota, y pronto la misma palabra “tradicional” se convirtió en una mala palabra entre el pueblo. La crítica a los partidos tradicionales de la república liberal empalmó con el sentimiento generalizado que había en el mundo en ese entonces de fracaso del liberalismo como sistema, y enseguida surgieron alternativas ideológicas a él también dentro de Bolivia.

Los veteranos que volvían del frente de guerra hacia las grandes ciudades reclamaban su lugar en la sociedad, y produjeron un estallido de actividad que revolucionó la política boliviana. En la misma medida en que los partidos tradicionales iban perdiendo apoyo, comenzaron a aparecer en escena todo un conjunto de clubs y asociaciones políticas autodenominadas “socialistas”, entre las cuales las más prominentes fueron Beta Gama (iniciales de “Bolivia Grande”) y la Célula Socialista Boliviana. Al poco tiempo, muchas de estas agrupaciones se unificaron, formando el Partido Socialista, dirigido por Enrique Baldivieso y Carlos Montenegro, antiguos militantes del efímero Partido Nacionalista de Hernando Siles Reyes (presidente entre 1926 y 1930). Pronto los socialistas se aliaron con el principal gremio representante de los veteranos de la guerra: la Legión de Ex Combatientes (LEC), con quienes compartían aspiraciones revolucionarias.

Esta agitación política se conjugó con la agitación en el ámbito obrero. El gobierno de Tejada Sorzano se vio acorralado por una huelga general llevada a cabo por la Federación Obrera del Trabajo (FOT), dirigida por Waldo Álvarez, a la cual Busch (que en ese entonces había sido ascendido a Tte. Cnel. y ostentaba el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército) se negó a reprimir.

Busch llevó adelante el golpe de estado, y ocupó la presidencia por un breve período de seis días, entre el 17 y el 22 de mayo de 1936. Sin embargo, no sintiéndose preparado aún para gobernar, Busch decidió dar un paso al costado y poner en la presidencia a su amigo de más alto rango, el Cnel. David Toro.

Se consumó así el golpe con una novedosa alianza tripartita entre los militares y veteranos de guerra, el recientemente formado Partido Socialista y el movimiento obrero. Los militares señalaron que su propósito era hacer “un gobierno de justicia social, que ponga fin a los antiguos métodos y sistemas políticos”, definiendo a su proyecto como un “socialismo de estado”:

“El golpe de estado (…) [ocurre] con el consenso unánime del Ejército, cuya ideología está en armonía con la nueva ideología del país. Su firme intención es implantar el socialismo de Estado con la ayuda de los partidos de la izquierda.”

Discurso inaugural de Toro a la nación

El golpe de 1937

​Toro presidió así un experimento reformista, llamado “socialismo militar”. Pronto, sin embargo, Busch se sintió insatisfecho con Toro y su interminable pragmatismo y moderación. El 10 de julio de 1937, Busch fue elegido jefe de la LEC, y esto fue interpretado como un voto de no confianza hacia el liderazgo de Toro. Al día siguiente, Toro, Peñaranda y Busch se reunieron en sesiones secretas y Busch le anunció a Toro que ya no gozaba de la confianza del Ejército. Dos días después, el 13 de julio, Toro anunció su renuncia a la presidencia y se exilió, y el poder fue tomado directamente por Busch. Busch asumió la presidencia a la edad de 33 años, siendo el segundo presidente más joven de Bolivia después de Antonio José de Sucre.

Presidente (julio de 1937- agosto de 1939)

La administración Busch se inició de manera contradictoria. Por un lado, luego de nombrar Ministro de Finanzas a Federico Gutiérrez Garnier, un derechista ligado a los intereses mineros, se dio inicio a una política de recorte económico. Pero, por otro lado, se radicalizaron y profundizaron muchas de las políticas socialistas de la era Toro.

En agosto de 1937 se anunció que se convocarían elecciones para una Convención Constituyente (medida que había sido reiteradamente pospuesta en la era Toro). Las elecciones se realizaron finalmente en marzo de 1938. La Legión de Ex Combatientes y la Confederación Sindical de Trabajadores de Bolivia se presentaron a las elecciones aliadas en el llamado “Frente Único Socialista” (apoyado por Busch), junto con algunos partidos de izquierda. Los partidos tradicionales boicotearon las elecciones, y el Frente Único Socialista obtuvo así 96 diputados de un total de 103.

La Convención sesionó entre el 23 de mayo y el 30 de octubre de 1938. El 27 de mayo de 1938 ésta eligió a Busch como presidente constitucional, y a Enrique Baldivieso como su vicepresidente. Ambos asumieron el cargo al día siguiente.

En octubre de 1938, la Convención logró sancionar una nueva Constitución para Bolivia. Se trataba de una Constitución revolucionaria para la época, por su contenido social. En particular, se abandonaba la tesis liberal de la inviolabilidad de la propiedad privada, en favor de la doctrina de la “función social” de la misma. También proclamaba los derechos del trabajo, el salario mínimo, y la justicia social para todas las clases y razas del país.

Presidencia constitucional (mayo de 1938 – abril de 1939)

Tratado de Paz entre Bolivia y Paraguay

El 21 de julio de 1938 se firmó en Buenos Aires, con mediación del gobierno argentino, el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Bolivia y Paraguay, poniendo formalmente fin a la Guerra del Chaco. El tratado le otorgaba a Paraguay aproximadamente 75% del Chaco boreal, pero Bolivia conservaba un pequeño acceso al Río Paraguay a través del Triángulo Dionisio Foianini. El tratado fue aprobado por al Convención Constituyente y entró en vigor el 29 de agosto de 1938.

Creación del Departamento de Pando

El 24 de septiembre de 1938, Busch creó el Departamento de Pando, separándolo del vecino departamento de Beni, y nombrándolo así en honor al expresidente José Manuel Pando, quien había gobernado durante la Guerra de Acre con Brasil.

El affaire de la inmigración

En junio de 1938, Busch anunció que se removían todas las anteriores restricciones a la inmigración judía desde Europa. El motivo era probablemente el deseo de fomentar el poblamiento y colonización del Chaco antes de que lo hiciera Paraguay. Bolivia se convirtió así en el único país en el mundo en aquella época que permitió la inmigración judía ilimitada. 10.000 judíos europeos llegaron a Bolivia en tan sólo un año.

Sin embargo, pronto el proyecto del gobierno se vio sacudido por un escándalo de corrupción. Salió a la luz que el cónsul boliviano en París había estado cobrándoles a los inmigrantes judíos entre diez y veinte mil francos para la emisión de una visa.

Aunque muchos de los involucrados fueron destituidos de sus cargos, Busch y su gobierno se enfrentaron a la crítica por parte de la prensa. Este escándalo, conocido como “affaire de la inmigración”, conmovió fuertemente a Busch, quien concluyó en que el país necesitaba de una profunda purificación moral. A raíz de ello, el 24 de abril de 1939 anunció el establecimiento de una dictadura personal. Aunque la Constitución de 1938 seguía nominalmente vigente, el gobierno se arrogó el derecho de gobernar por decreto.

Se declara la dictadura (abril de 1939 – agosto de 1939)

Enfrentado con el escándalo de la inmigración y descontento con los resultados producidos por sus reformas, Busch decidió que se necesitaba una nueva dirección.

En sus cuatro meses como dictador, Busch hizo muchos intentos para restaurar la casi colapsada economía boliviana, nacionalizando el Banco Central y las ganancias de la oligarquía minera, y sancionando el primer Código del Trabajo del país.

Uno de los decretos más importantes de este período fue la creación del Código del Trabajo, el 24 de mayo de 1939. Este fue una de las pocas reformas exitosas y duraderas de la era Busch. Proporcionaba regulaciones sobre contratos de trabajo, seguridad en el trabajo, compensación por accidentes, vacaciones pagas, sindicalización obligatoria y negociación colectiva.

Otro de sus decretos más importantes fue el del 7 de junio de 1939, que declaraba la confiscación del 100% de las divisas extranjeras obtenidas por los grandes oligarcas mineros del estaño. En ese entonces, la minería del estaño en Bolivia estaba dominada por el oligopolio de los “tres grandes” magnates: Simón Patiño, Carlos Víctor Aramayo y Mauricio Hochschild,​ popularmente conocidos como “la rosca minera”.

El artículo 38 del decreto establecía que “toda resistencia pasiva al cumplimiento del presente decreto-ley: sabotaje, lockout (…) o cualquier medida [que trate de perturbar la normal operación de las minas], será considerada como un crimen de alta traición contra la Nación [es decir, sujeta a la pena de muerte]”.

En un discurso radiofónico del 10 de junio, Busch justificaba la medida y proclamaba el derecho del Estado a intervenir para “evitar la fuga de capitales y el empobrecimiento de la nación”. Por demasiado tiempo, afirmaba, el Estado había sido pobre, a pesar de la riqueza de la industria minera, y ahora ese desbalance sería corregido. “Por primera vez en Bolivia [se establece] un sistema de defensa de la riqueza nacional”. Los sacrificios de la nación en el Chaco, declaró, demandaban una nueva era que hiciera de Bolivia una nación rica.

“Yo, Germán Busch, les demostraré a esos Patiños, Aramayos, Hochschilds… que aquí hay un presidente que hará respetar a su país”.

Pero antes de que el decreto pudiera ser puesto en efecto, Busch se enteró de los planes de Hochschild para evadir sus medidas. En un ataque de rabia, ordenó el arresto y ejecución del magnate. Pero ante las presiones de las embajadas extranjeras y de los propios ministros del gobierno, Busch tuvo que ceder. Liberó el empresario minero apresado y abandonó la idea de ejecutarlo.

Muerte

Pero a pesar de todas estas importantes medidas, Busch sentía que el gobierno no avanzaba. Su gobierno seguía dominado por los mismos hombres que habían colaborado con todos los gobiernos previos en Bolivia. Por ejemplo, sus ministros de finanzas. Sintiéndose acorralado, incapaz de controlar los acontecimientos, y agobiado por la depresión y por su propio carácter irascible e impredecible, Busch se suicidó de un disparo en la sien el 23 de agosto de 1939. Aunque a veces se sospecha que podría haber sido asesinado, generalmente la hipótesis del suicidio es aceptada.

Luego de la muerte de Busch, los elementos más conservadores y pro-oligárquicos de la elite boliviana, agrupados en torno a una alianza de los tres partidos tradicionales, denominada Concordancia, reestablecieron su poder con el interinato del Gral. Quintanilla, y luego con la elección del Gral. Peñaranda como presidente constitucional en abril de 1940.

​Si bien la muerte de Busch detuvo temporalmente el proceso revolucionario en Bolivia, su presidencia tuvo efectos duraderos en la historia boliviana. Sembró una semilla cuyos frutos serían recogidos por líderes y revoluciones posteriores, particularmente a partir de la fundación del Movimiento Nacionalista Revolucionario (que reunía a muchos de sus antiguos partidarios) y de la Revolución de 1952 en adelante.