Germán Busch
Becerra (23 de marzo de 1904 – 23 de agosto de 1939) fue
un militar boliviano, héroe de la Guerra del Chaco, que se desempeñó como
presidente de Bolivia, primero interinamente por seis días en 1936, y luego por
dos años, desde julio de 1937 hasta agosto de 1939.
Realizador del golpe de estado
de 1936 que derrocó a los viejos partidos liberales y llevó al poder, primero,
al Cnel. David Toro y luego a él mismo, Germán Busch fue el iniciador del
llamado “socialismo militar”, una reacción a la decadencia política y social posterior
a la derrota de Bolivia en la Guerra del Chaco. De esta manera, influyó profundamente
en toda la historia de boliviana posterior, siendo un precursor de la
Revolución Boliviana de 1952 realizada por el Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR), el cual había tenido sus orígenes entre los partidarios
civiles de dicho “socialismo militar”.
Se suicidó estando en el
gobierno, al verse acorralado por la oposición de la “rosca” (oligarquía) minera,
a la cual había intentado someter sin éxito al control del Estado.
Comienzos de su
vida
Nació el 23 de marzo de 1904,
siendo hijo de Pablo Busch, un médico e inmigrante alemán, y de Raquel Becerra,
quien tenía ascendencia italiana.
Durante mucho tiempo, el lugar
de nacimiento de Germán Busch estuvo en disputa, con algunos historiadores
apuntando a San Javier, en el departamento de Santa Cruz, y otros a El Carmen
de Itenez, en el departamento del Beni. Según un testimonio de unos de sus
descendientes, basado en el testamento de Pablo Busch, su nacimiento habría
sido en San Javier.
Durante su infancia, su padre
volvió a Alemania, y Busch vivió con su madre en Trinidad, Beni. En 1922, a la
edad de 18 años, ingresó al Colegio Militar del Ejército en La Paz, en donde
obtuvo el rango de Subteniente de Caballería en 1927. En 1931 fue ascendido a
Teniente y obtuvo la Orden del Cóndor de los Andes por su expedición a las
misiones de San Ignacio de Zamucos en el Chaco.
Guerra del Chaco
En septiembre de 1932 estalló
la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. Busch participó en el primer
enfrentamiento de ese conflicto, la Batalla de Boquerón. Durante la Batalla de
Gondra, salvó a una división entera de una certera destrucción, así como a su
propio regimiento de caballería, a quienes ayudó a escapar del sitio de Campo
Vía. Sería promovido a Capitán por su valentía luego de la Batalla de Boquerón.
Siendo Mayor, fue el principal
ejecutor del golpe de estado contra el presidente Daniel Salamanca el 27 de
noviembre de 1934, en medio de la guerra y a sólo 12 km. del frente. La razón
de esto eran las disputas de poder entre el alto mando militar boliviano y
Salamanca acerca de la conducción de la guerra y los ascensos. Cuando Salamanca
decidió viajar en persona al teatro de operaciones para destituir al Gral.
Enrique Peñaranda, los principales líderes del Ejército Boliviano ordenaron su
derrocamiento. El Mayor Busch, bajo las órdenes del Cnel. David Toro, rodeó la
residencia del presidente y forzó su renuncia. Salamanca fue reemplazado por su
vicepresidente, el liberal José Luis Tejada Sorzano.
Ascenso político
El golpe de 1936
Una vez terminada la guerra, con la derrota de Bolivia, un sentimiento
de crisis nacional embargaba a la mayoría de la sociedad. Los partidos
tradicionales (el Partido Liberal, el Partido Republicano Genuino y el Partido
Republicano Socialista) fueron vistos como responsables de la derrota, y pronto
la misma palabra “tradicional” se convirtió en una mala palabra entre el
pueblo. La crítica a los partidos tradicionales de la república liberal empalmó
con el sentimiento generalizado que había en el mundo en ese entonces de
fracaso del liberalismo como sistema, y enseguida surgieron alternativas
ideológicas a él también dentro de Bolivia.
Los veteranos que volvían del frente
de guerra hacia las grandes ciudades reclamaban su lugar en la sociedad, y
produjeron un estallido de actividad que revolucionó la política boliviana. En
la misma medida en que los partidos tradicionales iban perdiendo apoyo, comenzaron
a aparecer en escena todo un conjunto de clubs y asociaciones políticas
autodenominadas “socialistas”, entre las cuales las más prominentes fueron Beta
Gama (iniciales de “Bolivia Grande”) y la Célula Socialista Boliviana. Al poco
tiempo, muchas de estas agrupaciones se unificaron, formando el Partido
Socialista, dirigido por Enrique Baldivieso y Carlos Montenegro, antiguos
militantes del efímero Partido Nacionalista de Hernando Siles Reyes (presidente
entre 1926 y 1930). Pronto los socialistas se aliaron con el principal gremio
representante de los veteranos de la guerra: la Legión de Ex Combatientes (LEC),
con quienes compartían aspiraciones revolucionarias.
Esta agitación política se conjugó
con la agitación en el ámbito obrero. El gobierno de Tejada Sorzano se vio
acorralado por una huelga general llevada a cabo por la Federación Obrera del
Trabajo (FOT), dirigida por Waldo Álvarez, a la cual Busch (que en ese entonces
había sido ascendido a Tte. Cnel. y ostentaba el cargo de Jefe del Estado Mayor
del Ejército) se negó a reprimir.
Busch llevó adelante el golpe de
estado, y ocupó la presidencia por un breve período de seis días, entre el 17 y
el 22 de mayo de 1936. Sin embargo, no sintiéndose preparado aún para gobernar,
Busch decidió dar un paso al costado y poner en la presidencia a su amigo de
más alto rango, el Cnel. David Toro.
Se consumó así el golpe con una
novedosa alianza tripartita entre los militares y veteranos de guerra, el recientemente
formado Partido Socialista y el movimiento obrero. Los militares señalaron que
su propósito era hacer “un gobierno de justicia social, que ponga fin a los
antiguos métodos y sistemas políticos”, definiendo a su proyecto como un
“socialismo de estado”:
“El golpe de estado (…) [ocurre] con el consenso
unánime del Ejército, cuya ideología está en armonía con la nueva ideología del
país. Su firme intención es implantar el socialismo de Estado con la
ayuda de los partidos de la izquierda.”
Discurso inaugural
de Toro a la nación
El golpe de 1937
Toro presidió así un experimento
reformista, llamado “socialismo militar”. Pronto, sin embargo, Busch se sintió
insatisfecho con Toro y su interminable pragmatismo y moderación. El 10 de julio
de 1937, Busch fue elegido jefe de la LEC, y esto fue interpretado como un voto
de no confianza hacia el liderazgo de Toro. Al día siguiente, Toro, Peñaranda y
Busch se reunieron en sesiones secretas y Busch le anunció a Toro que ya no
gozaba de la confianza del Ejército. Dos días después, el 13 de julio, Toro
anunció su renuncia a la presidencia y se exilió, y el poder fue tomado directamente
por Busch. Busch asumió la presidencia a la edad de 33 años, siendo el segundo
presidente más joven de Bolivia después de Antonio José de Sucre.
Presidente (julio de 1937-
agosto de 1939)
La administración Busch se inició de
manera contradictoria. Por un lado, luego de nombrar Ministro de Finanzas a
Federico Gutiérrez Garnier, un derechista ligado a los intereses mineros, se
dio inicio a una política de recorte económico. Pero, por otro lado, se
radicalizaron y profundizaron muchas de las políticas socialistas de la era
Toro.
En agosto de 1937 se anunció que se
convocarían elecciones para una Convención Constituyente (medida que había sido
reiteradamente pospuesta en la era Toro). Las elecciones se realizaron
finalmente en marzo de 1938. La Legión de Ex Combatientes y la Confederación
Sindical de Trabajadores de Bolivia se presentaron a las elecciones aliadas en
el llamado “Frente Único Socialista” (apoyado por Busch), junto con algunos
partidos de izquierda. Los partidos tradicionales boicotearon las elecciones, y
el Frente Único Socialista obtuvo así 96 diputados de un total de 103.
La Convención sesionó entre el 23 de
mayo y el 30 de octubre de 1938. El 27 de mayo de 1938 ésta eligió a Busch como
presidente constitucional, y a Enrique Baldivieso como su vicepresidente. Ambos
asumieron el cargo al día siguiente.
En octubre de 1938, la Convención
logró sancionar una nueva Constitución para Bolivia. Se trataba de una
Constitución revolucionaria para la época, por su contenido social. En
particular, se abandonaba la tesis liberal de la inviolabilidad de la propiedad
privada, en favor de la doctrina de la “función social” de la misma. También
proclamaba los derechos del trabajo, el salario mínimo, y la justicia social
para todas las clases y razas del país.
Presidencia constitucional (mayo de 1938
– abril de 1939)
Tratado de Paz entre Bolivia y
Paraguay
El 21 de julio de 1938 se firmó en
Buenos Aires, con mediación del gobierno argentino, el Tratado de Paz, Amistad
y Límites entre Bolivia y Paraguay, poniendo formalmente fin a la Guerra del
Chaco. El tratado le otorgaba a Paraguay aproximadamente 75% del Chaco boreal,
pero Bolivia conservaba un pequeño acceso al Río Paraguay a través del
Triángulo Dionisio Foianini. El tratado fue aprobado por al Convención
Constituyente y entró en vigor el 29 de agosto de 1938.
Creación del Departamento de Pando
El 24 de septiembre de 1938, Busch
creó el Departamento de Pando, separándolo del vecino departamento de Beni, y
nombrándolo así en honor al expresidente José Manuel Pando, quien había
gobernado durante la Guerra de Acre con Brasil.
El affaire de la inmigración
En junio de 1938, Busch anunció que
se removían todas las anteriores restricciones a la inmigración judía desde
Europa. El motivo era probablemente el deseo de fomentar el poblamiento y
colonización del Chaco antes de que lo hiciera Paraguay. Bolivia se convirtió
así en el único país en el mundo en aquella época que permitió la inmigración
judía ilimitada. 10.000 judíos europeos llegaron a Bolivia en tan sólo un año.
Sin embargo, pronto el proyecto del
gobierno se vio sacudido por un escándalo de corrupción. Salió a la luz que el
cónsul boliviano en París había estado cobrándoles a los inmigrantes judíos
entre diez y veinte mil francos para la emisión de una visa.
Aunque muchos de los involucrados
fueron destituidos de sus cargos, Busch y su gobierno se enfrentaron a la
crítica por parte de la prensa. Este escándalo, conocido como “affaire de la
inmigración”, conmovió fuertemente a Busch, quien concluyó en que el país necesitaba
de una profunda purificación moral. A raíz de ello, el 24 de abril de 1939 anunció
el establecimiento de una dictadura personal. Aunque la Constitución de
1938 seguía nominalmente vigente, el gobierno se arrogó el derecho de
gobernar por decreto.
Se declara la dictadura (abril de
1939 – agosto de 1939)
Enfrentado con el escándalo de la
inmigración y descontento con los resultados producidos por sus reformas, Busch
decidió que se necesitaba una nueva dirección.
En sus cuatro meses como dictador,
Busch hizo muchos intentos para restaurar la casi colapsada economía boliviana,
nacionalizando el Banco Central y las ganancias de la oligarquía minera, y
sancionando el primer Código del Trabajo del país.
Uno de los decretos más importantes
de este período fue la creación del Código del Trabajo, el 24 de mayo de 1939.
Este fue una de las pocas reformas exitosas y duraderas de la era Busch. Proporcionaba
regulaciones sobre contratos de trabajo, seguridad en el trabajo, compensación
por accidentes, vacaciones pagas, sindicalización obligatoria y negociación
colectiva.
Otro de sus decretos más importantes
fue el del 7 de junio de 1939, que declaraba la confiscación del 100% de las
divisas extranjeras obtenidas por los grandes oligarcas mineros del estaño. En
ese entonces, la minería del estaño en Bolivia estaba dominada por
el oligopolio de los “tres grandes” magnates: Simón
Patiño, Carlos Víctor Aramayo y Mauricio Hochschild,
popularmente conocidos como “la rosca minera”.
El artículo 38 del decreto
establecía que “toda resistencia pasiva al cumplimiento del presente
decreto-ley: sabotaje, lockout (…) o cualquier medida [que trate
de perturbar la normal operación de las minas], será considerada como un crimen
de alta traición contra la Nación [es decir, sujeta a la pena de muerte]”.
En un discurso radiofónico del 10 de
junio, Busch justificaba la medida y proclamaba el derecho del Estado a
intervenir para “evitar la fuga de capitales y el empobrecimiento de la
nación”. Por demasiado tiempo, afirmaba, el Estado había sido pobre, a pesar de
la riqueza de la industria minera, y ahora ese desbalance sería corregido. “Por
primera vez en Bolivia [se establece] un sistema de defensa de la riqueza nacional”.
Los sacrificios de la nación en el Chaco, declaró, demandaban una nueva
era que hiciera de Bolivia una nación rica.
“Yo, Germán Busch, les demostraré a
esos Patiños, Aramayos, Hochschilds… que aquí hay un presidente
que hará respetar a su país”.
Pero antes de que el decreto pudiera
ser puesto en efecto, Busch se enteró de los planes de Hochschild para evadir
sus medidas. En un ataque de rabia, ordenó el arresto y ejecución del magnate.
Pero ante las presiones de las embajadas extranjeras y de los propios ministros
del gobierno, Busch tuvo que ceder. Liberó el empresario minero apresado y
abandonó la idea de ejecutarlo.
Muerte
Pero a pesar de todas estas importantes medidas, Busch sentía que el
gobierno no avanzaba. Su gobierno seguía dominado por los mismos hombres que
habían colaborado con todos los gobiernos previos en Bolivia. Por ejemplo, sus
ministros de finanzas. Sintiéndose acorralado, incapaz de controlar los
acontecimientos, y agobiado por la depresión y por su propio carácter irascible
e impredecible, Busch se suicidó de un disparo en la sien el 23 de agosto de
1939. Aunque a veces se sospecha que podría haber sido asesinado, generalmente
la hipótesis del suicidio es aceptada.
Luego de la muerte de Busch, los elementos más conservadores y
pro-oligárquicos de la elite boliviana, agrupados en torno a una alianza de los
tres partidos tradicionales, denominada Concordancia, reestablecieron su poder
con el interinato del Gral. Quintanilla, y luego con la elección del Gral.
Peñaranda como presidente constitucional en abril de 1940.
Si bien la muerte de Busch detuvo temporalmente el proceso revolucionario
en Bolivia, su presidencia tuvo efectos duraderos en la historia boliviana. Sembró
una semilla cuyos frutos serían recogidos por líderes y revoluciones
posteriores, particularmente a partir de la fundación del Movimiento
Nacionalista Revolucionario (que reunía a muchos de sus antiguos partidarios) y
de la Revolución de 1952 en adelante.