18/11/22

Referentes: Óscar Waiss


(Concepción, 16 de noviembre de 1912 – Santiago, 19 de septiembre de 1994) fue un pensador y teórico socialista chileno, que contribuyó a darle un cariz nacional y latinoamericanista al Partido Socialista de ese país.

De origen judío y de profesión abogado (graduado en la Universidad de Concepción), se dedicó además al periodismo y a la escritura.

Originalmente comunista, fundó el grupo “Avance” en su universidad en 1931. Ese mismo año se suma a la corriente de Manuel Hidalgo (denominada Izquierda Comunista) que se escinde del Partido Comunista de Chile por divergencias con la línea de “clase contra clase” que propugnaba en ese entonces la Internacional Comunista, contraria a realizar alianzas con fuerzas no estrictamente “proletarias”. Con el tiempo, esta escisión irá tomando una línea trotskista, lo que influirá en la formación ideológica de Waiss. Hacia 1936, esta corriente se une al Partido Socialista de Chile (fundado en 1933), y con ello Waiss pasa a ser militante de dicho partido.

En 1948 el Partido Socialista de Chile, como muchos otros partidos del espectro político nacional, se divide a raíz de discrepancias con respecto a la Ley de Defensa de la Democracia, que proscribía al Partido Comunista. Un sector mayoritario del PS, pro-comunista, pasa a formar el Partido Socialista Popular (PSP), cuyo Comité Central él integra.

Lo que es curioso es que, pese a haberse originado como una facción pro-comunista, el PSP en los años subsiguientes se fue acercando, no a la izquierda tradicional, si no al nacionalismo antiimperialista y al socialismo nacional.

Esta tendencia no era del todo novedosa, y se encontraba presente desde la fundación misma del Partido Socialista de Chile, gracias a la influencia de los exiliados apristas peruanos y su pensamiento indoamericanista. Pero en la década de 1950 se va a profundizar y radicalizar mucho más. En este proceso Óscar Waiss jugó un rol fundamental.

Esta situación se veía reforzada por el impacto generado por las luchas de liberación anticolonial y la postura de permanente crítica que el Partido tuvo hacia la Unión Soviética, la cual también había estado presente desde el origen del Partido Socialista de Chile, ya que desde el manifiesto de Marmaduke Grove que dio origen a la efímera República Socialista de 1932 se marcaban distancias con respecto al “sovietismo ruso”.

Este interés y esta búsqueda de experiencias socialistas que no estuvieran alineadas con la esfera soviética se manifestaron en la admiración que despertó en el PSP el modelo socialista yugoslavo, llegando los socialistas chilenos a publicar textos de intelectuales comunistas yugoslavos y a intercambiar visitas con delegaciones de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia. Uno de estos textos, publicado en el periódico oficial del PSP, fue “El sentido nacional del socialismo”, de Boris Ziher, profesor de marxismo en la Universidad de Belgrado, y otro fue el libro La democracia socialista en la práctica yugoslava, de Edvard Kardelj, uno de los principales dirigentes comunistas de Yugoslavia en ese entonces, editado en español por la editorial del PSP, Prensa Latinoamericana. Pero quizás la publicación más relevante para la divulgación en Chile de la experiencia socialista yugoslava fuera el libro de Óscar Waiss, Amanecer en Belgrado, de 1956, el cual relata un viaje que realizó a ese país en 1955.

Pero más allá de estos lazos con Yugoslavia, los dirigentes e ideólogos del PSP comenzaron a desarrollar también una afinidad creciente con los fenómenos políticos de índole nacionalista popular, aunque no fueran socialistas, que se daban por esos años en diferentes partes del tercer mundo y, especialmente, en América Latina.

Así, por ejemplo, los socialistas populares vieron en el peronismo argentino una forma de movimiento de liberación, y destacaban la necesidad de no caer en los mismos errores que los socialistas argentinos, quienes, debido a su obstinado antiperonismo y a sus tendencias europeizantes y liberales, habían perdido el apoyo del movimiento obrero.

También se forjaron crecientes contactos con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) boliviano. Juan Lechín, líder sindical boliviano y dirigente del ala izquierda del MNR, jugó un papel fundamental. Durante su exilio en Chile desde 1949, Lechín fue invitado a exponer en el Comité Central del Partido y se transformó en un nexo entre el PSP y el MNR.

No es de extrañar entonces que el órgano oficial del PSP, que se editó entre diciembre de 1949 y el mismo mes de 1955, llevara el nombre de La Calle, quizás a emulación del periódico boliviano del mismo nombre que fungía como trinchera del MNR. Desde dicho periódico, a la sazón dirigido por Waiss, se les dio espacio a dirigentes de movimientos nacionalistas y antiimperialistas latinoamericanos exiliados en Chile, así como a noticias sobre movimientos nacionalistas de todo el mundo. El propio Lechín escribió artículos para La Calle.

En esta misma línea, los socialistas populares manifestaron su admiración por los gobiernos de Arévalo y Árbenz en Guatemala, y también reforzaron sus históricos vínculos con el Partido Aprista Peruano. Óscar Waiss llegó a declarar que “las experiencias de Bolivia y Guatemala” iluminaban la ruta para los otros pueblos.

Al mismo tiempo, los socialistas populares manifestaron asimismo su adhesión a los procesos de descolonización en Asia y África, así como al nasserismo en Egipto. En un editorial de 1952 en el diario La Calle, se defendían las luchas de descolonización:

“Desde el estrecho de Gibraltar hasta el mar de la China, unidos por el hilo invisible de la rebelión anti-imperialista y el repudio de los viejos sistemas coloniales defienden las poblaciones activas de Marruecos, Egipto, Irán, Península Malaya e Indochina el derecho, reconocido en teoría por el mundo de occidente, pero negado en la práctica, del gobierno propio y la nación soberana.”

Pero no era sólo en el plano internacional donde se manifestaba esta nueva línea política del PSP. Ésta se notaba también en su acercamiento a otras fuerzas de carácter nacionalista en Chile, aglutinadas en torno al movimiento ibañista. Los socialistas populares justificaron su apoyo a la candidatura de Carlos Ibáñez del Campo en 1952 sosteniendo la necesidad de garantizar una conducción socialista para un proceso que de otra manera era inorgánico, difuso y falto de una doctrina clara. Este apoyo del PSP a Ibáñez no fue del todo unánime, y generó la escisión de unos pocos dirigentes descontentos, encabezados por Salvador Allende, quien fundó entonces el Movimiento de Recuperación Socialista que, en alianza con los comunistas, levantó su candidatura para las elecciones presidenciales de 1952. Sin embargo las críticas de Allende fueron desestimadas por el grueso de los dirigentes del PSP como pequeñoburguesas, liberales y europeizantes. El PSP llegó a tener varios ministros en los gabinetes de la primera etapa de la administración Ibáñez (1952-1958), hasta que se retiraron del gobierno hacia fines de 1953 debido a su desilusión por el incumplimiento de las promesas de campaña.

En la utilización por el PSP del término “nacionalismo popular” tuvo una influencia importante la lectura del libro La rebelión de los pueblos débiles, del socialista colombiano Antonio García Nossa. Esta obra fue reeditada en Chile por la editorial del PSP, y analizada y comentada por los dirigentes socialistas populares.

Pero fue Óscar Waiss el que se ocupó más intensamente de desarrollar una justificación racional para la vinculación entre socialismo y nacionalismo.

Polemizando sobre todo con los comunistas chilenos, hizo un llamado a valorar las condiciones locales de la lucha antiimperialista en Latinoamérica, y a aprovechar el potencial de movilización del nacionalismo popular.

Waiss sintetizó estas ideas en su libro Nacionalismo y socialismo en América Latina, editado por Prensa Latinoamericana en 1954.

En 1956 fue brevemente relegado a Pisagua por apoyar una huelga general.

Luego trabajó como abogado y columnista del diario Clarín, y hacia 1970, el gobierno de Allende lo nombró director del diario La Nación.

En 1961 fue expulsado del Partido Socialista por divergencias con la directiva, y en 1965 participó de la fundación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y militó brevemente en sus filas.

Durante la dictadura de Pinochet, Waiss estuvo detenido durante varios meses en el Estadio Nacional, y luego se exilió en la República Democrática Alemana y más tarde en la Alemania Federal.

Falleció de un ataque cardíaco en septiembre de 1994, a los 81 años.

Bibliografía

29/7/22

Referentes: Saad Zaghloul

 

Saad Zaghloul (Julio de 1859, Ibiana, Delta del Nilo - 23 de agosto de 1927, El Cairo) Fue un político y líder anticolonialista egipcio. Fundador del Partido Wafd, se convirtió en primer ministro del país el 26 de enero de 1924, cargo que ocupó hasta el 24 de noviembre de ese mismo año. Es considerado uno de los padres del Egipto independiente.

Pertenecía a una familia acomodada y se educó en la Universidad Islámica de Al-Azhar y en la Escuela Egipcia de Derecho ​. En su educación en Al-Azhar tuvieron influencia dos de los grandes reformadores musulmanes del siglo XIX, Jamal al-Din al-Afghani y Muhammad Abduh. En los años anteriores a la Revuelta de Urabi, Zaghloul ayudó a Abduh en la edición de su periódico y se involucró en los actos revolucionarios de 1882. Justo después de que los británicos se hicieran con el poder, fue detenido y acusado de pertenecer a un grupo terrorista. Tras ser liberado, fue a Francia y estudió derecho​. A su vuelta a Egipto, ejerció como abogado y en 1892, como juez.

En 1895, se casó Safia Fahmi, una de las hijas de Muṣṭafā Pasha Fahmī, el primer ministro de Egipto. Este hecho, junto con el patrocinio de un miembro influyente de la familia del Jedive, la princesa Nazli Fazil, le permitió escalar posiciones en la vida política del país. Tanto la princesa Nazli como Mustafa Fahmi trabajaban con los ingleses, y así Zaghloul se ganó la confianza de Lord Cromer (el gobernador británico en Egipto), quien lo recomendó ante el Jedive Abbas como Ministro de Educación en 1906​, puesto que ocupó hasta 1910.

Tras su nombramiento como Ministro de Educación, se unió al partido Ḥizb al-Ummah, el cual era calificado por Lord Cromer como el impulsor de una “política de cooperación con los europeos en la introducción de la civilización occidental en el país”.

Sin embargo, Zaghloul, junto con muchos otros miembros y simpatizantes del partido Ummah, se desilusionó con la ocupación británica, y a pesar de que en 1910 fue nombrado Ministro de Justicia, dejó el puesto en 1912.

En 1912 Zaghloul fue elegido diputado en la Asamblea Legislativa, un parlamento con poderes limitados creado por los ingleses.

Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, Egipto se convirtió en un protectorado directo de Inglaterra. El Jedive fue depuesto y se declaró la ley marcial. La Asamblea Legislativa fue disuelta por los ingleses, pero Saad fundó el partido nacionalista Wafd con algunos de sus antiguos miembros.

El 13 de noviembre de 1918, dos días después del fin de la guerra, el Wafd, liderado por Zaghloul, demandó la abolición del protectorado y que este fuese sustituido por un tratado de alianza, amén de exigir tener un representante propio en la Conferencia de Paz de París, en donde se discutían los términos del fin de la Primera Guerra Mundial, en lugar de ser “representados” por los británicos. Tras la negativa del gobernador británico a considerar las demandas del Wafd, el país se sumió en un gran desorden, hasta el punto de provocar un Estado insurreccional con la formación de “repúblicas” autónomas en diferentes puntos del bajo Egipto, provocando una represión violenta por parte de los ocupantes.

En este contexto Zaghloul y tres de sus colaboradores fueron arrestados y deportados a Malta el 8 de marzo de 1919, hecho que aumentó aún más el clima de tensión política.

Revolución Egipcia de 1919

Como consecuencia de las detenciones, se produjo en toda la nación un levantamiento general que señaló el inicio de la Revolución Egipcia de 1919. La respuesta pública al arresto de Zaghloul y sus colegas fue inmediata y violenta. El país se puso en pie, difundiéndose por su geografía un conjunto de revueltas, unas espontáneas y otras planeadas, que habrían de implicar a todos los estratos de la sociedad egipcia, desde los centros urbanos a la campiña.

Las manifestaciones comenzaron el 9 de marzo, al amotinarse un grupo de estudiantes y destrozar todas las infraestructuras que encontraron a su paso y que les parecieron vinculadas con la dominación británica: trenes, tranvías y farolas.

Las manifestaciones contra los británicos, unidas a la represión con que respondieron estos, dejaría un gran número de muertos y heridos en ambos bandos. La antigua universidad islámica de Al-Azhar se convirtió en uno de los centros neurálgicos de la sublevación. Las comunidades rurales también descargaron su ira sobre los objetos que asociaban con la dominación británica. De este modo sabotearon los almacenes de mercancías y las instalaciones ferroviarias que habían empleado los británicos para transportar las cosechas requisadas en los años de la guerra, y desbarataron asimismo las líneas de telégrafos que permitían a los administradores contar con un eficaz sistema de comunicaciones. En las ciudades, tanto el ferrocarril estatal egipcio como los tranvías de El Cairo se declararon en huelga.

El gobierno británico intentó detener la violencia que se había generado enviando tropas para ayudar a la policía y reemplazando al gobernador Wingate por Edmund Allenby.

Negociaciones con los británicos

Allenby, con el objetivo de calmar la tensa situación, escuchó las propuestas de los egipcios para restaurar la tranquilidad, y liberó a Zaghloul y a los demás detenidos en Malta, permitiéndoles asistir a la Conferencia de Paz de París.

Sin embargo, la delegación de Estados Unidos en la conferencia reconoció oficialmente el protectorado británico sobre Egipto, a pesar de las esperanzas del Wafd en que Woodrow Wilson los apoyase. Los egipcios se vieron obligados a dirigirse a Londres y negociar allí directamente con los británicos, en vez de incorporar la cuestión sobre su independencia a los demás asuntos contemplados en el tratado de posguerra.

El gobierno británico envió en el otoño de 1919 una comisión investigadora a Egipto, liderada por Lord Milner, para hacer recomendaciones sobre la futura relación entre los dos países, que se incluirían en el llamado “Informe Milner”, publicado en agosto de 1920.

La élite política egipcia, que nunca quiso el protectorado, y que consideraba al Wafd como su representante en París, boicoteó la misión de Milner. Zaghloul lanzó la consigna de que nadie excepto él mismo podía negociar con los ingleses, y en el verano (boreal) de 1920 se logró reunir con Milner en Londres.

Pero todo lo que los nacionalistas lograron conseguir fue una independencia de carácter nominal. Aunque Milner aceptó las demandas que Zaghloul ya había hecho en 1918, reconociendo a Egipto como Estado soberano e independiente, y sustituyendo el protectorado por un tratado de alianza, todo esto fue a condición de una alianza defensiva con la potencia colonizadora.

Zaghloul temía que la firma de un acuerdo sin consultar con el gabinete egipcio debilitaría su posición en Egipto, y no firmó el acuerdo hasta que, volviendo a Egipto, lo llevó para ser debatido por el gobierno​. El gobierno egipcio, liderado por Adli Yakan, rechazó el memorándum, por no satisfacer las demandas de completa independencia respecto de Inglaterra.

Independencia parcial de Egipto

Allenby arrestó y deportó de nuevo a Zaghloul, esta vez a Seychelles, lo cual provocó nuevas protestas, manifestaciones y revueltas, ya que este se había convertido en un símbolo de la nación.

Allenby volvió a El Cairo el 28 de febrero de 1922 y el gobierno británico hizo una declaración oficial anunciando el fin del protectorado y concediendo una independencia limitada a Egipto. Cuatro puntos fueron reservados para futuras negociaciones: la seguridad de las comunicaciones del imperio británico en Egipto, la defensa de Egipto ante ataques exteriores, la protección de los intereses extranjeros y minoritarios en Egipto, y el estatus de Sudán con el mantenimiento del condominio anglo-egipcio sobre este país.

El Jedive Fuad I se proclamó primer rey de Egipto el 15 de marzo de 1922, iniciándose así un reinado cargado de tensiones entre un nacionalismo que aspiraba a hacerse con todo el control y Gran Bretaña que buscaba restringir su papel. ​

Sin embargo, parte de la élite política egipcia, incluyendo a parte de los anteriores apoyos de Zaghloul, alarmados por las implicaciones sociales que había conllevado la agitación creada por él, estaban dispuestos a cooperar con los ingleses, y se creó un nuevo partido, el de los Constitucionalistas Liberales.

Se redactó una Constitución el 21 de abril de 1923, inspirada en los textos liberales europeos y promovida por Allenby, quien seguía siendo Alto Comisionado Británico​.

Primer Ministro de Egipto

Finalmente los ingleses acordaron terminar con la ley marcial en Egipto, y Zaghloul y varios de los nacionalistas aún desterrados fueron liberados para participar en las primeras elecciones al Parlamento egipcio bajo la nueva Constitución. El Wafd ganó 179 escaños de 211 en la cámara de Diputados, ​ convirtiendo así a Zaghloul en Primer Ministro en enero de 1924 y formando así el primer gobierno del Egipto independiente.

Tanto los egipcios como Inglaterra querían solucionar sus diferencias políticas, sin embargo, la cuestión de Sudán resultaba particularmente espinosa. Los egipcios habían sido los primeros en conquistar Sudán durante la década de 1820, en tiempos de Mehmet Alí. Al ser expulsados del territorio a raíz de la revuelta mahdista, los egipcios unirían sus fuerzas a las de los británicos, reconquistando Sudán a finales de la década de 1890. En 1899 Lord Cromer ideó una nueva forma de colonialismo denominada condominio, forma que permitía a Gran Bretaña añadir el Sudán a su Imperio en régimen de colaboración con Egipto. Desde entonces, tanto Gran Bretaña como Egipto habían venido reclamando para sí la soberanía de Sudán.

Dichas tensiones desembocarían en un estallido de violencia el 19 de noviembre de 1924, fecha en la que una banda armada de nacionalistas egipcios abatió a tiros al Gobernador General del Sudán Anglo-Egipcio, Sir Lee Stack, mientras recorría en coche el centro de El Cairo, en un año en el que numerosos funcionarios ingleses y egipcios “colaboracionistas” fueron asesinados.

Lord Allenby, presentó al Primer Ministro Zaghloul un ultimátum punitivo expresado en siete puntos, entre los cuales figuraba el pago de 500.000 libras egipcias, ofrecer una disculpa pública, y la modificación del statu quo en Sudán. Al negarse Zaghloul a cumplir las exigencias británicas, Allenby cursó al Gobierno del Sudán la orden de llevar a efecto las demandas británicas, haciendo caso omiso de las objeciones del Primer Ministro egipcio. La posición de Zaghloul resultaba insostenible, así que el 24 de noviembre presentó la dimisión de su cargo, cerrándose así la primera etapa del gobierno wafdista en Egipto.

Zaghloul falleció el 23 de agosto de 1927. Fue sucedido al mando del Wafd por Mustafá el-Nahhas, quien resultaría mucho más maleable y manejable para los británicos. Este sería primer ministro de Egipto en cinco oportunidades, la última en 1952, poco antes de la Revolución Nasserista. Pero para ese entonces el contenido nacionalista del Partido Wafd ya se había desvirtuado completamente.