17/4/19

Referentes: Multatuli





Eduard Douwes Dekker (2 de marzo de 1820 – 19 de febrero de 1887), mejor conocido por su seudónimo Multatuli (del latín multa tulī, “mucho he sufrido”), fue un escritor holandés famoso por su novela satírica Max Havelaar (1860), en la cual denunciaba los abusos del colonialismo en las Indias Orientales Holandesas (hoy Indonesia). Es considerado uno de los escritores más importantes de los Países Bajos.

Douwes Dekker nació en Amsterdam, siendo el cuarto de cinco hijos de una familia menonita. Los otros hijos eran Catharina (1809-1849), Pieter Engel (1812-1861), Jan (1816-1864, abuelo del político indonesio Ernest Douwes Dekker) y Willem (1823-1840). Su madre, Sietske Eeltjes Klein (a veces escrito "Klijn"), nació en Ameland. Su padre, Engel Douwes Dekker, era un capitán de mar originario del distrito de Zaan, en la provincia de Holanda del Norte.

Douwes Dekker asistió a la escuela de latinidad de Singel, precursora del actual Barlaeus Gymnasium. Su padre quería que se convirtiera en ministro, pero él dejó la escuela después de tres años, sin un título. Más tarde trabajó por algún tiempo como oficinista para una firma textil.


Carrera en las Indias Orientales Holandesas


En 1838, partió en uno de los barcos de su padre hacia Batavia (hoy Yakarta), en las Indias Orientales Holandesas, en donde, a lo largo de las dos décadas siguientes, ejerció una serie de cargos en el gobierno colonial. Inicialmente empleado en el departamento de contabilidad general, en los años siguientes fue promovido a oficial administrativo, aunque le disgustaba el trabajo financiero.

En 1842 fue designado contralor en el problemático distrito de Natal, Sumatra del Norte. Las irregularidades financieras y un déficit de fondos – al menos una parte del cual databa de antes de su posición en el cargo – llevó a una seria reprimenda por parte del gobernador de la región de la costa oeste de Sumatra, el general Andreas Victor Michiels, y a una suspensión temporal. Agraviado, escribió una obra de teatro en venganza, De Oneerbare (El hombre deshonroso), más tarde publicada como De bruid daarboven (La novia de arriba). Más tarde incluiría una versión de este episodio en su novela satírica Max Havelaar.

Aunque más tarde se demostró que el general había estado equivocado con respecto a la reprimenda, Douwes Dekker mismo reconoció que él no era apto para el trabajo administrativo. Fastidiaba a sus colegas, no sólo por sus errores y demoras, sino por no adherir a las reglas no escritas del funcionariado local. Eventualmente, después de pagar el déficit de su propio bolsillo, fue puesto bajo licencia temporal y luego transferido a otras regiones.

Después de ejercer en varios puestos de gobierno subordinados en Nankín, en la China de la dinastía Qing, y en Purworedjo, en Java, Douwes Dekker fue designado secretario del residente de Menado, en Célebes del Norte, en 1848. Aquí su carrera se recuperó, al menos en parte, porque el residente, Reinier Scherius, compartía su fuerte sentido de justicia hacia la población indígena. A su partida, en 1851, Scherius recomendó a Douwes Dekker como su sucesor. El gobierno decidió lo contrario; Multatuli nuevamente había acumulado un déficit en los fondos oficiales y también había añadido deudas privadas, una situación que levantó sospechas de irregularidades financieras pero que nunca fue aclarada. No obstante, a finales de 1851 fue promovido en el escalafón administrativo, siendo enviado a Ambón como residente asistente.

Después de algunos meses, se fue de licencia a los Países Bajos por razones de salud. Desde 1852 hasta mayo de 1855 estuvo en Holanda, apostando masivamente y acumulando más deuda. A pesar de su posterior éxito como escritor, sería perseguido por acreedores durante la mayor parte de su vida adulta.

En 1857 fue designado residente asistente en Lebak, en la zona de Bantam-Kidoel en Java. Para esta época, sin embargo, ya había comenzado a protestar abiertamente por los abusos del sistema colonial holandés, y fue amenazado con la destitución. Pero en vez de eso, él mismo renunció a su designación y retornó a los Países Bajos.


Carrera como escritor


Decidido a exponer los escándalos de los que había sido testigo durante sus años en las Indias Orientales, Douwes Dekker comenzó a escribir artículos de periódico y panfletos. Poca atención recibieron estas primeras publicaciones, hasta que en 1860 publicó su novela satírica anticolonialista Max Havelaar, O las subastas de café de la Compañía Comercial Holandesa, bajo el seudónimo de “Multatuli”. El seudónimo de Douwes Dekker derivaba de la frase latina multa tuli, que significa “Mucho he sufrido” (o, más literalmente, “Mucho he soportado”). Se refiere tanto a sí mismo como a las víctimas de las injusticias que vio.

Aunque el amigo de Multatuli y también escritor Jacob van Lennep se había ocupado de que los nombres de lugares identificables se cambiaran antes de la publicación, el libro igualmente causó enorme controversia. Los apologistas del colonialismo acusaron a Multatuli de exageración, y fue presionado infructuosamente para que retirara el incendiario libro. Los críticos afirmaban que carecía de mérito literario; sin embargo, Max Havelaar fue leído a lo largo de toda Europa. El poeta y crítico Carel Vosmaer demostró ser un aliado cuando publicó un libro (El sembrador, 1874) elogiando a Multatuli.

Multatuli continuó escribiendo prolíficamente. Su segundo libro, titulado engañosamente Cartas de amor (Minnebrieven, 1861), es en realidad otra sátira mordaz, esta vez en la forma de una correspondencia ficticia. Al año siguiente, comenzó a publicar una amplia variedad de escritos misceláneos en una serie de volúmenes uniformes llamada Ideën (Ideas), de los cuales siete aparecieron entre 1862 y 1877. Su novela semiautobiográfica Woutertje Pieterse (El pequeño Walter Pieterse) fue publicada por primera vez en la serie Ideas.

Multatuli hizo varios intentos de escribir para el escenario. Una de sus obras de teatro, Vorstenschool (Escuela de príncipes, publicado en 1872 en el cuarto volumen de Ideën), expresa sus ideas no conformistas acerca de la política, la sociedad y la religión. Por miedo a ofender al rey holandés, pasaron tres años antes de que la obra fuera representada por primera vez. El estreno y la posterior gira fueron un gran éxito, marcando uno de los puntos más altos de la carrera de Multatuli como escritor.

Multatuli dejó de escribir repentinamente en 1877. Se había mudado a Alemania hacía cerca de diez años, estableciéndose en el pueblo de Ingelheim am Rhein, cerca de Mainz.

Multatuli se casó con Everdine Hubertina van Wijnbergen el 10 de abril de 1846. Tuvieron dos hijos, un varón, Edu (nacido en 1854) y una hija, Nonni (nacida en 1857). La relación de Multatuli con Edu fue difícil a lo largo de toda su vida.

Eventualmente, Multatuli se separó de su esposa, en gran medida debido a su adicción al juego y a los problemas financieros que acarreaba. Ella murió en 1874 y Multatuli se volvió a casar poco después con una mujer llamada Maria Hamminck Schepel.


Max Havelaar


Max Havelaar, O las subastas de café de la Compañía Comercial Holandesa, escrita en 1860, jugó un papel clave en modificar la política colonial holandesa en las Indias Orientales durante el siglo XIX y principios del XX. En la novela, el protagonista, Max Havelaar, trata de batallar contra un sistema de gobierno corrupto en Java.

Hacia mediados del siglo XIX, el control colonial de las Indias Orientales Holandesas (hoy Indonesia), había pasado de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC) al gobierno holandés, debido al fracaso económico de la VOC. Con el objetivo de incrementar los ingresos, el gobierno colonial holandés implementó una serie de políticas llamadas “sistema de cultivo” (en holandés: cultuurstelsel), que obligaba a los campesinos indonesios a cultivar una cuota de cultivos comerciales como azúcar y café, en lugar de cultivos de subsistencia como el arroz. Al mismo tiempo, el gobierno colonial también implementó un sistema de recaudación de impuestos en el cual a los agentes recaudadores se les pagaba por comisión. La combinación de estas dos estrategias causó un abuso generalizado del poder colonial, especialmente en las islas de Java y Sumatra, desembocando en una pobreza abyecta y en la hambruna generalizada de los campesinos.

Además, el estado holandés ganaba una fortuna con la venta de opio a los nativos. Este comercio de opio había comenzado siglos antes, en la época de la VOC. En esa época, el opio era el único analgésico efectivo conocido, y un porcentaje considerable de los nativos eran adictos a él, siendo mantenidos pobres de esta manera. Esto era llamado el “régimen del opio”.

Multatuli escribió Max Havelaar en protesta contra estas políticas coloniales. A pesar de su estilo breve de escritura, despertó la conciencia de los europeos de la época de que la riqueza de la que disfrutaban era resultado del sufrimiento en otras partes del mundo. Esta conciencia eventualmente formó la motivación para la nueva “política ética” mediante la cual el gobierno colonial holandés intentó “devolver” su deuda con sus súbditos coloniales, proveyendo educación a algunas clases de nativos, en general miembros de la elite leales al gobierno colonial.

El novelista indonesio Pramoedya Ananta Toer argumentaba que, al provocar estas reformas educacionales, Max Havelaar fue, a su vez, responsable del movimiento nacionalista que terminó con el colonialismo en Indonesia luego de 1945, y que fue esencial para el llamado a la descolonización en África y en otras partes del mundo. Así, según Pramoedya, Max Havelaar es “el libro que mató al colonialismo”. En Indonesia, la novela fue citada como una inspiración por Sukarno y otros primeros líderes nacionalistas.

En la novela, la historia de Max Havelaar, un administrador colonial holandés, es contada por dos personajes diametralmente opuestos: el hipócrita comerciante de café Droogstoppel, quien pretende usar los manuscritos de Havelaar para escribir acerca del comercio de café, y el romántico aprendiz alemán Stern, quien recoge la antorcha cuando Droogstoppel pierde interés en la historia. Al final de la novela, Multatuli mismo toma la palabra y el libro culmina con una condena de las políticas coloniales holandesas y una súplica al rey de Holanda para que interviniera en favor de sus súbditos indonesios.

La novela cuenta con numerosos niveles narrativos que recuentan varios mise en abyme (es decir, un relato dentro del relato). La novela comienza con un paquete de manuscritos. Un exitoso agente de café de mediana edad, Batavus Droogstoppel, es abordado en las calles de Amsterdam por una figura empobrecida que él identifica sólo como Sjaalman, u “Hombre de la bufanda”, debido a la bufanda hecha jirones que usa contra el frío. El hombre, es un escritor y amigo de Droogstoppel de su vieja escuela y en una ocasión lo salvó de llevarse una paliza por unos abusones. Este hombre le entrega un paquete al agente de café, unos manuscritos que había escrito, con la esperanza de que su amigo lo ayudara publicar su trabajo. Droogstoppel, que tiene poco aprecio por la literatura, acepta a regañadientes. Cuando revisa los contenidos, sólo le interesa un ensayo sobre las plantaciones de café de Java. Eso, él decide, valdría la pena revisar, ya que toda su vida gira en torno al café.

Él asigna a un joven empleado alemán llamado Stern para supervisar la compilación del manuscrito. Stern accede a la tarea poniendo dos condiciones: que su jefe acepte no alterar nada de lo que escribe y que al escritor, Sjaalman, se le dé una resma de papel, tinta y bolígrafos. Es sólo entonces cuando comienza la historia de Max Havelaar. Debemos suponer que es un texto arreglado por Stern para ser escrito por Sjaalman, quien probablemente sea el propio Havelaar, que regresó de la desastrosa cita en Java.

Max Havelaar, es el gobernador del pequeño distrito de Lebak en la costa oeste de Java. Havelaar intenta hacer algo contra las injusticias que sufren los campesinos de su distrito a manos de la nobleza local, pero sus esfuerzos se ven frustrados a cada paso por sus superiores. Se dan cuenta de que es más fácil mantener a raya a la población si la estructura de poder feudal local se mantiene intacta y, por lo tanto, harían cualquier cosa para seguir siendo amigos de la nobleza. A medida que Havelaar se frustra cada vez más, el tono del libro se vuelve cada vez más histérico.

La historia está intercalada con una mise en abyme en la que Stern relata la trágica historia de Saïdjah y Adinda, dos amantes de Java cuyas vidas a menudo son desgarradas por el tributo cruelmente elevado exigido por la nobleza y la administración colonial holandesa, su historia tiene un final trágico.

Bibliografía

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