Luis Alberto de Herrera (Montevideo, 22 de julio de 1873 - 8 de abril de 1959) fue un político uruguayo, principal caudillo del Partido Nacional o Blanco durante más de 50 años. Herrera era hijo del diplomático Juan José de Herrera, que había sido Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Bernardo Berro. Pronunció su primer discurso político en 1893 en Paysandú. A los 23 años participó en la Revolución de 1897. Fue uno de los “veintidós de Lamas”, que desembarcaron el 5 de marzo de 1897 en Puerto Sauce, Departamento de Colonia, para iniciar la revolución. Narraría su experiencia durante la revolución en su primer libro, Por la patria, escrito en 1899.
En 1900 fundó el diario La Democracia, junto a Carlos Roxlo. Entre 1901 y 1904 estuvo en Estados Unidos como encargado de negocios de Uruguay ante ese país y Canadá. En 1903 se recibió de abogado, aunque nunca llegaría a ejercer la profesión. Participó también en la revolución blanca de 1904, y fue uno de los redactores del documento de la Paz de Aceguá. En 1905 fue electo diputado por Montevideo. En febrero de ese año, junto a Carlos Roxlo, presentó un proyecto de limitación de la jornada laboral, que reducía a esta a 11 horas (incluyendo dos de descanso). Este proyecto fue verdaderamente pionero en su género en Uruguay; recordemos que la ley de jornada laboral de 8 horas, por la cual el batllismo es siempre reconocido, fue recién aprobada en 1915 (es decir, diez años después). Además, el proyecto de Herrera-Roxlo trascendía a la simple limitación de las horas de trabajo, y constituía, en verdad, un pequeño “Código del Trabajo”, que incluía medidas sobre contratos (que recién legislaría el Uruguay batllista en 1944), sobre convenios colectivos, sobre el derecho de huelga (que recién fue reconocido en la Constitución de 1934, durante la dictadura del colorado Gabriel Terra), sobre el descanso semanal obligatorio (que recién se votó en 1920), sobre indemnización por accidentes de trabajo (que sólo se aprobó en 1914), y muchas medidas de higiene y seguridad industriales. El capítulo 6 del proyecto reglamentaba el trabajo de mujeres y niños, prohibiendo el empleo de menores de 12 años, y el trabajo nocturno de mujeres menores de 21 y hombres menores de 15. A pesar de todo, el proyecto no fue ni siquiera considerado en el Congreso.
La “Ley del mal tercio” (que elevaba de 1/4 a 1/3 la cantidad de votos requeridos para que el partido minoritario pudiera alcanzar representación parlamentaria; en siete departamentos, el número de bancas asignado no permitía el tercio, por lo que la minoría quedaba sin representación en todos ellos) y otras decisiones del ejecutivo de Batlle objetadas por los blancos, hicieron que el diario La Democracia iniciara una virulenta campaña periodística en contra del presidente. En marzo de 1906, Batlle impuso una clausura transitoria a los diarios La Democracia y La Razón. Sin embargo, Herrera y Roxlo continuaron la edición de todos modos. Entonces Batlle dio orden de intervenir la imprenta, pero los responsables se buscaron otra. A consecuencia de esto, Batlle dio orden de detener a Herrera, violando sus fueros parlamentarios. Una vez en libertad, Herrera retó a duelo a Batlle, quien se excusó con el argumento de que, dado su carácter de presidente, no podía batirse. Herrera se batió el 22 de abril de 1906 con el hijo de la esposa de Batlle, Ruperto Michaelson Pacheco, sin consecuencias.
En los años siguientes, Herrera fue el principal negociador blanco en la tarea de reformar el sistema electoral. En 1907, el Partido Nacional se dividió entre “conservadores” (partidarios del abandono de la lucha armada) y “radicales”. En 1910, la fracasada tentativa revolucionaria de Basilio Muñoz pareció confirmar la postura de los “conservadores” de que la hora de la revolución armada había pasado. Herrera se convirtió en líder de los “conservadores” dentro del partido.
Entre 1908 y 1911, fruto de la herencia documental de su padre, quien había sido representante del gobierno de Bernardo Berro ante el Paraguay en 1862, y luego Ministro de Relaciones Exteriores de ese mismo gobierno, Herrera escribió La diplomacia oriental en el Paraguay (libro de dos tomos). En 1908 también contrajo matrimonio con Margarita Uriarte Olascoaga, con quien tuvo una hija, María Hortensia, madre, a su vez, de Luis Alberto Lacalle, que llegaría a ser Presidente de la República (1990-1995).
En 1910 escribió La Revolución Francesa y Sudamérica, y en 1912 El Uruguay internacional. En 1914 viajó a Paraguay para reforzar viejos lazos históricos del Partido Nacional con aquel país, y fue nuevamente electo diputado, esta vez por el Departamento de Río Negro.
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| Un joven Herrera |
En 1916 fue electo miembro de la Asamblea Constituyente que se reunió para reformar la Constitución y, como ya hemos visto, esos comicios (los primeros con voto secreto, una vieja reivindicación blanca) significaron la primera victoria electoral blanca en 50 años, con el Partido Nacional obteniendo 105 de los 218 diputados de la Asamblea y 46,6% de los votos. En 1917 la nueva Constitución fue sometida a referéndum y aprobada con el 95,15% de los votos, y entró en vigor el 1 de marzo de 1919.
En 1920, Herrera fue electo presidente del directorio del Partido Nacional. En 1921 el partido sufriría su primera escisión, con la expulsión de Lorenzo Carnelli, blanco de tendencias socialistas, admirador de los fundadores de socialismo utópico, Owen, Fourier y Blanc, quien, a raíz de su expulsión, en 1925 fundaría el Partido Blanco Radical.
En las elecciones presidenciales de 1922 (las primeras tras la entrada en vigencia de la nueva Constitución, en 1919), Herrera fue por primera vez candidato a presidente, obteniendo el 47,12% de los votos y siendo derrotado por escaso margen ante el colorado José Serrato, que obtuvo el 50,05%. En 1925 le tocó integrar el Consejo Nacional de Administración, organismo de gobierno “colegiado” creado por la Constitución de 1918, presidiendo el mismo entre 1925 y 1927.
Compitió por segunda vez por la presidencia en las elecciones de 1926, en donde la escisión de Carnelli de 1925 le costó a Herrera la derrota por estrechísimo margen: 48,41% frente al 48,96% de los colorados, con lo cual, si el Partido Blanco Radical de Carnelli, que obtuvo el 1,33%, hubiera concurrido bajo el mismo lema que el Partido Nacional (en Uruguay regía la “Ley de lemas” desde 1910), los blancos hubieran ganado.
Ese mismo año, también gracias al legado de su padre, de quien había heredado valiosos documentos históricos, escribió su libro El drama del 65: La culpa mitrista, acerca del papel del gobierno argentino de Mitre en la revolución colorada de Venancio Flores de 1863-1865.
En 1927 viajó a Londres en misión diplomática de cortesía. Allí recopiló información relativa a las gestiones de lord John Ponsonby tras la Guerra del Brasil (las cuales determinaron la creación de Uruguay como estado independiente en 1828), lo que más tarde se convertiría en su libro historiográfico, La misión Ponsonby, publicado en 1930.
Ese mismo año perdió por tercera vez las elecciones presidenciales frente a Gabriel Terra, quien asumió el 1 de marzo de 1931.
En 1931 se produjo una nueva escisión en el Partido Nacional, esta vez del sector principista, llamados “conservadores”, con Arturo Lussich y Martín C. Martínez a la cabeza, quienes fundan el Partido Nacional Independiente. La división partidaria entre “radicales” y “conservadores” ya estaba superada desde hacía dos décadas, pero esta vez, a raíz de la derrota frente a Terra, el partido se había dividido entre “conservadores” y “demócratas”, con total inversión de significados, ya que de los “radicales” de antaño se nutrieron los nuevos “conservadores”, mientras que de los “conservadores” de la primera época surgió el bando de Herrera, el de los “demócratas”. Con el tiempo, su facción se haría conocida como “herrerismo”.
También en 1931, Herrera funda el diario El Debate. En 1932 regresó al Paraguay para respaldar a ese país durante la Guerra del Chaco, por lo cual el gobierno paraguayo le otorgó el grado de General.
El 31 de marzo de 1933, el presidente Terra dio un autogolpe e instauró una dictadura de influencias fascistizantes, a la moda política de la época. Herrera coincidía con Terra en la necesidad de modificar la Constitución de 1918 y cambiar el poder ejecutivo bicéfalo, que consideraba inoperante. Por lo mismo, Herrera apoyó el autogolpe de Terra, a pesar de la filiación colorada de este. Terra decretó la disolución del parlamento y del Consejo Nacional de Administración, y sustituyó al primero por una “Asamblea Deliberante”.
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| Gabriel Terra |
En las elecciones presidenciales de 1938, Herrera no fue candidato, siendo la fórmula herrerista la de Juan José de Arteaga y Carmelo Cabrera. En esas elecciones, resultó ganador Alfredo Baldomir, cuñado de Terra, con un 61,4% de los votos, mientras que el Partido Nacional recibió el 32,1%.
En 1942, Baldomir dio también un autogolpe y abolió la Constitución de 1934, reemplazándola por una nueva que eliminaba el “Senado de medio y medio” y liquidaba el esquema de poder que Herrera había montado con Terra. En las elecciones de noviembre de 1942, Herrera fue candidato a la presidencia por cuarta vez, pero fue derrotado por amplísimo margen.
Durante la presidencia de Baldomir, al estallar la Segunda Guerra Mundial, Herrera adoptó una posición favorable a los Aliados, pero neutralista. Se opuso firmemente a que Uruguay entrara en el conflicto. En 1940, cuando el canciller Alberto Guani comenzó a negociar la instalación de una base naval estadounidense en Punta del Este, Herrera y el Partido Nacional opusieron una firme resistencia. Esta actitud significó que fueran acusados de simpatizar con el Eje, particularmente por parte del Partido Comunista. Tras el autogolpe de Baldomir de febrero de 1942, que contó con el apoyo del batllismo y del nacionalismo independiente (contubernio que se repetiría posteriormente bajo la presidencia de Juan José de Amézaga, quien en 1945 nombraría canciller al nacionalista independiente Eduardo Rodríguez Larreta), el Partido Comunista apoyó las medidas tomadas por Baldomir y pidió la cárcel para Herrera y la clausura de El Debate.
El intento yanqui de establecer bases militares en Uruguay, que se repetiría en 1944 bajo la presidencia de Amézaga, estaba directamente vinculado a la estrategia estadounidense de hostigamiento en contra del gobierno militar argentino de la Revolución de 1943, reacio a doblegarse ante sus mandatos. En noviembre de 1945, en medio de la injerencia yanqui en la campaña presidencial de Argentina contra el meteórico ascenso de Juan Domingo Perón, el nuevo canciller uruguayo, Eduardo Rodríguez Larreta, había lanzado una doctrina que pretendía habilitar la intervención “panamericana” en cualquier país de América en donde se dieran gobiernos de corte “totalitario”. Esto era una obvia referencia al gobierno militar argentino, y no una doctrina contra los numerosos gobiernos autoritarios que pululaban en el Caribe y que eran aliados dóciles de EE.UU. En esa coyuntura, Herrera y el Partido Nacional fueron firmes opositores a la política colorada y defendieron la neutralidad de Uruguay.
Luego del triunfo final de Perón en Argentina, en las elecciones del 24 de febrero de 1946, comenzó virtualmente en Uruguay la campaña para las elecciones del 24 de noviembre de ese mismo año. En esas elecciones, Herrera fue candidato presidencial por quinta vez, siendo derrotado por amplio margen ante Tomás Berreta, pero recuperando posiciones. Del 22% de 1942, pasó a un 32%. En agosto de 1947 falleció el presidente Berreta, que fue reemplazado por Luis Batlle Berres, iniciador del “neobatllismo”, sobrino de José Batlle y Ordóñez y padre del futuro presidente Jorge Batlle (2000-2005). Durante la presidencia de Batlle Berres, se dio un período conocido como “la coincidencia”, entre 1947 y 1950, en el que Herrera apoyó las reformas de Batlle. En este período se nacionalizan los ferrocarriles, las aguas corrientes, los tranvías, las instalaciones portuarias y los frigoríficos extranjeros, en concordancia con las reformas nacionalistas-populistas que estaban llevando adelante otros gobiernos en la región, como el de Perón en Argentina o el de Getúlio Vargas en Brasil.
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| Juan José de Amézaga |
Aprobada la reforma, Herrera compitió en las elecciones de 1954, después de sufrir la escisión del Movimiento Popular Nacionalista liderado por Daniel Fernández Crespo. En ellas, el lema blanco obtuvo 35,24%, frente a un 50,55% del colorado. Herrera fue integrante del Consejo Nacional de Gobierno por la minoría entre 1955 y 1959.
En 1956 comenzó a reunificarse el Partido Nacional. Tras arduas negociaciones entre integrantes de la lista “Reconstrucción Blanca” (sector escindido del Partido Nacional Independiente, y liderado por los hermanos Washington y Enrique Beltrán), el Movimiento Popular Nacionalista y el propio Partido Nacional Independiente, se logró la unificación en la llamada “Unión Blanca Democrática”, que reingresa al Partido Nacional como sublema.
En las elecciones generales de noviembre de 1958, el herrerismo pactó con la Liga Federal de Acción Ruralista, de Benito Nardone, creada en 1951. Estas elecciones resultaron ser históricas, ya que el Partido Nacional se alzó con la victoria, rompiendo con 93 años ininterrumpidos de hegemonía colorada. El lema blanco obtuvo 49,68% de los votos, frente a un 37,7% del lema colorado. El 1 de marzo de 1959 asumió el poder el llamado “Primer colegiado blanco”. Herrera, quien no integró la lista del herrerismo, fallecería poco después, el 8 de abril de 1959, a los ochenta y cinco años.
La ideología de Herrera entroncaba en algunos aspectos con la tradición histórica del Partido Nacional, por ejemplo, en su estricto neutralismo, no-intervencionismo y antiimperialismo, y en otros innovaba, más que nada como reacción a lo que era convencional en el Uruguay batllista. Por ejemplo, el antiestatismo de Herrera era una respuesta directa al intervencionismo estatal del batllismo.
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| Herrera en la Revolución de 1897 |
Su aversión al imperialismo yanqui, no se convertía, sin embargo, en “antiyanquismo”, y, de hecho, fue un gran admirador del liberalismo estadounidense y de las instituciones de ese país. Admiró a Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, James Madison, George Washington y Alexander Hamilton, y negó la influencia positiva de la Revolución francesa en las independencias hispanoamericanas, en favor de la influencia de la Revolución estadounidense.
En cuanto a su concepción económica, era un político liberal y antiestatista, lo que puede leerse como oposición al “Uruguay de planificación batllista”, un país donde existía un Estado hipertrofiado, con una industria subsidiada. Fue un crítico acérrimo de la “artificialidad” del proceso de industrialización uruguayo, y mostró una desconfianza visceral hacia los impuestos, convocando más de una vez a la rebelión fiscal, que él llamaba “huelga de los bolsillos cerrados”. Además, era anticentralista. Influido por la obra de Alexis de Tocqueville, La democracia en América, destacó el modelo autonómico, descentralizado y federal de EE.UU., frente al centralismo francés que Uruguay había copiado. La propuesta de Herrera era un país con autonomías locales autosuficientes, en vez de la demografía, infraestructura e instituciones tan concentradas en la macrocefálica capital.
Bibliografía
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- Carlos Real de Azúa, Herrera: El colegiado en Uruguay, en Historia de América en el siglo XX, N°29, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1972.
- Vivian Trías, Getulio Vargas, Juan Domingo Perón y Batlle Berres-Herrera. Tres rostros del populismo, en NUEVA SOCIEDAD, N°34, ENERO-FEBRERO 1978, PP. 28-39.
- La campaña presidencial del herrerismo en 1946 desde El Debate - por Carolina Cerrano, Revista Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 06/06/2017
- Luis Alberto de Herrera - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Herrerismo (ideología) - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Anexo:Gobernantes de Uruguay - Wikipedia, la enciclopedia libre
- 1916 Uruguayan Constitutional Assembly election - Wikipedia
- 1917 Uruguayan constitutional referendum - Wikipedia
- Constitución de Uruguay de 1918 - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Constitution of Uruguay of 1918 - Wikipedia
- Elecciones generales de Uruguay de 1922 - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Elecciones generales de Uruguay de 1926 - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Carlos Roxlo - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Lorenzo Carnelli - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Partido Blanco Radical - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Partido Nacional Independiente (Uruguay) - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Movimiento Popular Nacionalista - Wikipedia, la enciclopedia libre
- Daniel Fernández Crespo - Wikipedia, la enciclopedia libre
- 1951 Uruguayan constitutional referendum - Wikipedia





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