Yusuf al-Azma (1883 – 24 de julio de 1920) fue un militar sirio, héroe de la lucha anticolonialista y mártir de la batalla de Maysalun contra la dominación francesa.
Se desempeñó como Ministro de Guerra y jefe del
Ejército durante el breve reinado del rey Faisal.
Provenía de una rica familia terrateniente de
Damasco. Se convirtió en oficial del Ejército Otomano y peleó en múltiples
frentes en la Primera Guerra Mundial. Después de que los Otomanos, derrotados,
se retiraran de Damasco, al-Azma sirvió al emir Faisal, líder de la Revuelta
Árabe, y fue designado Ministro de Guerra al establecerse el gobierno árabe en
Damasco en enero de 1920. Fue el encargado de construir el naciente Ejército
Árabe Sirio. Mientras tanto, el país había sido designado como un territorio
bajo mandato de Francia, la cual no reconocía al gobierno de Faisal. Al-Azma
estuvo entre los mayores oponentes al dominio francés, y cuando sus tropas
avanzaban desde el Líbano hacia Damasco, fue autorizado a enfrentarlos. Al
mando de un variopinto Ejército de voluntarios civiles, exoficiales Otomanos y
caballería beduina, chocó con los franceses en el Paso de Maysalun, pero fue
muerto en la acción y sus soldados se dispersaron, lo cual les permitió a los
franceses ocupar Damasco al día siguiente, el 25 de julio de 1920. Aunque su
Ejército fue derrotado, al-Azma se convirtió en un héroe nacional en Siria.
Carrera militar bajo el Imperio
Otomano
Se graduó de la Academia Militar Otomana en Estambul
en 1906, y perteneció a la organización clandestina reformista Comité de Unión
y Progreso (también conocidos como “Jóvenes Turcos”). Luego de graduarse de la
academia militar, recibió entrenamiento militar adicional en Alemania,
retornando a Estambul en 1909. Poco después fue designado como agregado militar
en El Cairo, Egipto, y para 1914 fue comandante de la 25° División de
Infantería del Ejército Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Más tarde
durante esa guerra fue reasignado como segundo del Ministro de Guerra, Enver
Pasha.
Hacia el fin de la guerra, fue designado Jefe del
Estado Mayor del Primer Ejército Otomano, según el historiador Phillip S.
Khoury, o del Ejército del Cáucaso, según la historiadora Ruth Roded. El
historiador Michael Provence afirma que poco después de obtener este puesto,
al-Azma se unió a la Revuelta Árabe contra los Otomanos lanzada por el Jerife de
la Meca, Hussein, en 1916, pero que “en realidad prestó servicios como oficial
otomano condecorado hasta octubre de 1918”. Ese mes, Damasco fue capturada por
el Ejército del Jerife, apoyado por los británicos y liderado por el hijo del
Jerife Hussein, el Emir Faisal. Al ocurrir esto, al-Azma retornó a Damasco y se
convirtió en ayudante personal del Emir Faisal. También se unió (aunque no se
sabe exactamente cuándo) a al-Fatat, una sociedad secreta nacionalista árabe
que había sido fundada en 1911. En enero de 1919, Faisal lo designó delegado
militar sirio en Beirut.
Ministro de Guerra
Durante el gobierno del Primer Ministro Rida
al-Rikabi, al-Azma fue promovido a Ministro de Guerra, y el 26 de enero de 1920
fue también designado Jefe del Estado Mayor General por el Emir Faisal. Sus
raíces damascenas, junto con su reputación como general otomano condecorado, lo
convertían en una obvia opción como Ministro de Guerra, según Provence. Durante
su mandato en el cargo, al-Azma puso las bases y estableció la jerarquía del
moderno Ejército Árabe Sirio, según el historiador Sami Moubayed. Reunió las
armas y municiones abandonadas por el Ejército Otomano, recaudó fondos para
comprar nuevo armamento y, para mediados de 1920, había creado una fuerza
militar de unos 10.000 hombres, consistente principalmente de voluntarios
beduinos y antiguos oficiales del Ejército Otomano.
Oposición a la dominación francesa
Faisal declaró el Reino Árabe de Siria en marzo de
1920. Sin embargo, en el acuerdo secreto de Sykes-Picot de 1916 entre el Reino
Unido y Francia, ambas potencias habían negociado el reparto de los territorios
otomanos árabes entre sí, y la Sociedad de Naciones le otorgó a Francia un
“mandato” sobre Siria en abril de 1920.
Luego de esto, emergieron dos facciones principales
en el gobierno sirio: la minoritaria era favorable a acordar con los franceses
debido a su superioridad militar (especialmente a partir de que los ingleses le
retiraron su apoyo militar el Rey Faisal), mientras que la mayoritaria
rechazaba la dominación francesa por todos los medios. Al-Rikabi lideraba la
facción minoritaria, mientras que el campo mayoritario era liderado por al-Azma
y apoyado por otros jóvenes que habían sido oficiales otomanos. La mayor parte
del gobierno sirio, incluyendo el Ministro de Relaciones Exteriores, Abd
al-Rahman Shahbandar, respaldaban a la facción de al-Azma.
Las fuerzas francesas, comandadas por el Gral.
Henri Gouraud, habían desembarcado en Beirut el 18 de noviembre de 1919. Gouraud
estaba decidido a poner a toda Siria bajo control francés, y exigió el
despliegue inmediato de sus fuerzas en el valle de Bekaa, entre Beirut y
Damasco. En contra de los deseos del Rey Faisal, el delegado sirio ante el
Gral. Gouraud, Nuri al-Said, dio el visto bueno al despliegue francés. Sin
embargo, cuando un oficial francés fue agredido por rebeldes chiítas opuestos a
la presencia francesa, Gouraud violó su acuerdo con al-Said y ocupó la gran
ciudad de Baalbek. Esto acentuó las divisiones entre la facción de al-Azma y
los que querían un acuerdo con los franceses.
En el norte de Siria, una revuelta alawita,
liderada por Saleh al-Ali, y una en la región de Alepo, liderada por Ibrahim
Hanano, estallaron en respuesta a la presencia francesa. El 10 de diciembre de
1919, el Primer Ministro al-Rikabi renunció en medio de la presión de los
nacionalistas y de la opinión popular. Las revueltas recibieron apoyo militar del
gobierno de Faisal y de los insurgentes de Mustafá Kemal en Anatolia (quien
estaba peleando su propia guerra de independencia en contra de los términos del
Tratado de Sèvres impuesto por las potencias vencedoras de la Primera Guerra
Mundial). En junio de 1920, al-Azma recorrió el norte de Siria reclutando más
soldados para el naciente Ejército Árabe Sirio y estableciendo conexiones con
la insurgencia turca en Anatolia. Las fuerzas francesas ocuparon partes del
norte de Siria a principios de julio de 1920.
El 13 de julio, al-Azma declaró medidas de
emergencia en el Congreso, incluyendo la censura de prensa, la autoridad para
tomar vehículos civiles para usarlos militarmente y un llamado a las milicias
de todo el país a apoyar al Ejército. Alentado por los éxitos de Kemal contra
los franceses en Turquía, al-Azma buscó seguir sus pasos en Siria.
El 14 de julio, Francia emitió un ultimátum al gobierno
sirio para que disolviera su Ejército y se sometiera al control francés. El 18
de julio, el Rey Faisal y su gabinete se reunieron y todos los ministros
excepto al-Azma acordaron no entrar en guerra con los franceses. Después de que
el Rey Faisal ratificara la decisión del gabinete, al-Azma retiró sus tropas de
Anjar, de las colinas que dan al valle de Bekaa desde el este, y de la ruta
Beirut-Damasco. El 20 de julio, seis horas antes de la expiración del ultimátum,
el Rey Faisal le informó al enlace francés en Damasco sobre su aceptación de
los términos del Gral. Gouraud. Sin embargo, por razones poco claras, la
notificación no llegó a Gouraud sino hasta el 21 de julio.
Cuando llegaron a la población las noticias de la
rendición de Faisal a los franceses y del desmantelamiento de los cuarteles del
Ejército en Damasco, surgió la indignación. Un levantamiento por parte de
soldados y vecinos furiosos fue violentamente reprimido por el Emir Zeid,
resultando en unas 200 muertes. Al-Azma rechazó las órdenes de disolver el
Ejército y le rogó el Rey Faisal una oportunidad de confrontar a las fuerzas
francesas.
Batalla de Maysalun y muerte
Cerca de 12.000 soldados franceses, respaldados por
tanques y bombarderos, comenzaron su avance sobre Damasco el 21 de julio. Primero
capturaron Anjar, en el valle de Bekaa. El avance francés sorprendió al Rey
Faisal, quien creía que la confrontación se evitaría debido al acuerdo sobre el
ultimátum del 14 de julio, tal como el Gral. Gouraud había prometido. En
respuesta a las acciones de Gouraud, el Rey le dio permiso a al-Azma para
movilizarse. Se ordenó movilizarse a cerca de 300 tropas en el paso de
Maysalun, unos 19 kilómetros al oeste de Damasco. Al-Azma pudo reunir unos
cientos de tropas regulares y cerca de 1000 voluntarios civiles, incluyendo a
la caballería beduina.
El 22 de julio, el Rey Faisal intentó demorar el
avance francés enviando al Ministro de Educación, Sati al-Husri, a negociar con
el Gral. Gouraud, quien puso nuevas condiciones para evitar su ofensiva y le
dio a Faisal un solo día más para deliberar sobre los términos. Al día
siguiente, mientras el gabinete consideraba las condiciones de Gouraud, los
franceses solicitaron la entrada a Maysalun en busca de agua. Los sirios
interpretaron el pedido como una excusa del Ejército de Gouraud para entrar en
Damasco sin luchar, y esto resultó en el rechazo de las nuevas condiciones por
parte del Rey. En consecuencia, al-Azma partió de Damasco para confrontar a
Gouraud en lo que se conocería como la Batalla de Maysalun.
Las tropas de al-Azma estaban equipadas mayormente
con rifles oxidados abandonados por las tropas Otomanas y los rifles usados por
las tropas irregulares beduinas durante la Revuelta Árabe de 1916, así como
también 15 cañones. Estaban compuestas de una columna norteña, una central y
una sureña, con caballería a camello a la cabeza. Al-Azma lideraba la columna
central, que estaba respaldada por numerosos voluntarios civiles. Alrededor del
amanecer del 24 de julio, en las inmediaciones de Maysalun, tuvieron lugar
choques entre las fuerzas árabes y el ejército francés, pero la mayor parte de
la resistencia árabe, que estaba en gran medida falta de coordinación, había
colapsado en la primera hora de la batalla. Los sirios habían gastado la poca
munición que tenían y el Ejército francés, militarmente superior, rompió las
líneas sirias.
Alrededor de las 10:30 am., las fuerzas francesas
llegaron al cuartel de al-Azma. Las minas puestas por los sirios no explotaron,
o al menos no afectaron seriamente el avance de las fuerzas francesas. Con las
tropas francesas a 100 metros de él, al-Azma corrió hasta un artillero y le
ordenó disparar a los tanques franceses. Antes de que se hiciera cualquier
disparo, al-Azma fue mortalmente herido en la cabeza y el pecho por el fuego de
ametralladora de un tanque francés. Fue el único oficial árabe muerto en la
batalla. Choques esporádicos continuaron por otras tres horas. Para entonces,
las fuerzas sirias se habían retirado desordenadamente hacia Damasco. El
Ejército francés entró a la ciudad el 25 de julio de 1920.
Legado
La negativa de al-Azma a rendirse ante los
franceses, su insistencia en ir a la batalla aún con fuerzas inferiores y su
muerte capitaneando a los sirios en Maysalun, lo convirtieron en un héroe
nacional para Siria y para el mundo árabe. Según Khoury, al-Azma fue “de ahí en
más, inmortalizado por los sirios como el supremo mártir nacional”. De la misma
manera, Provence argumenta que al-Azma “se convirtió en el símbolo supremo del
patriotismo árabe sirio de entreguerras”.
Su estatua se yergue sobre una importante plaza del
Damasco central, nombrada en homenaje a él, y en toda Siria hay calles y
escuelas del mismo nombre. También hay estatuas de al-Azma desparramadas por
todo el Medio Oriente.
En los años ’30, se erigió una tumba para al-Azma
en Maysalun. Aunque ha sido renovada frecuentemente, la estructura original de
la tumba permanece en gran medida intacta. Esta consiste de un sarcófago de
piedra elevado sobre una plataforma. El sarcófago tiene una tapa triangular
sobre la cual está tallada una espada zulfiqar. El Ejército Sirio
homenajea anualmente a al-Azma en su tumba, en el día de Maysalun (24 de julio).

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